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Entrevista:EL DEDO EN EL OJO | Creador de la dieta Dukan

Pierre Dukan: "Las delgadas se divorcian más"

A CORTA DISTANCIA | Dukan recibe sonriente en el magnífico edificio de su consulta parisiense. Lleva bien sus 63 años, da la mano con presión media-floja, y tiende a orillar las críticas de sus colegas. En cuanto se le deja, se remonta más allá del 'homo sapiens', para demostrar que el homínido comía como él propugna. Como tipo de mujer, le gusta lo que llama cuerpo de guitarra, homenaje quizá a sus veranos en Formentera o al origen toledano de su madre.

Pregunta. He subido los cuatro pisos en ascensor. ¿Empezamos mal?

Respuesta. No, porque usted no tiene problemas. Mi diagnóstico es que usted puede utilizarlo. Yo subo siempre andando, excepto que lleve un paquete grande o esté en Estados Unidos.

P. ¿Por qué cree que está de moda?

R. No estoy de moda. Esto dura ya 10 años. Y para mí es una satisfacción.

P. Para milagro, ¿mejor el método Dukan o ir a Lourdes?

R. Casi mejor ir a Lourdes, sí. Pero no olvide que en francés lourd

[se pronuncia de forma similar] quiere decir pesado. El secreto es que mi método es eficaz, porque si no no atraería a 24 millones de personas.

P. Dicen que entre sus seguidores está Alberto de Mónaco. ¿Cree que se le veía tan triste en su boda a consecuencia de la dieta?

R. Espero que no. Pero, en cualquier caso, estaba más guapo que antes.

P. ¿Responde de todos los riñones e hígados de sus hooligans?

R. De los hígados, al cien por cien. Si uno tiene una enfermedad renal debe evitar hacer mi régimen.

P. ¿Es glotón o tiquismiquis?

R. Soy un antiguo glotón, y suele decirse que cuando uno se pone de rodillas y reza, termina por creer. Me apasionan el pescado, los lácteos y las verduras.

P. Frutas, ni tocarlas.

R. Me gustan las manzanas, la sandía, el melón. Pero no como demasiada fruta.

P. ¿Va de terror de los agricultores?

R. Los que están muy contentos son los pescaderos y los carniceros. Y los vendedores de verduras, también. Mi régimen dura un mes o dos. Después hay dos frutas al día.

P. ¿Ve un plátano y llama al exorcista?

R. Nooo. No son un pecado. El pecado es el chocolate, las patatas fritas. Si uno se ha comido una fruta...

P. En su infinita bondad, le perdona.

R. Por supuesto. Pero no es razón para que usted vaya a decir que todo el mundo está autorizado a hacerlo [ríe].

P. Pilla a un conejo regordete con una zanahoria. ¿Se la arrebataría sin piedad?

R. Las zanahorias están autorizadas. Y el conejo también, que es proteína.

P. Sarkozy y Merkel marcan la dieta para Europa. ¿Le hacen la competencia?

R. Creo que la dieta de ellos va a ser más larga.

P. ¿Nunca ha tenido un huerto?

R. No, pero me gustaría, porque se pueden también tener gallinas.

P. Y dale con la proteína.

R. Sí.

P. Instituciones sanitarias de Francia, España y otros países califican su dieta de fraude. ¿Son unos envidiosos?

R. Sí, por supuesto. Ellos tienen menos clientes, y son responsables del desastre, porque estaban haciendo desde 1955 regímenes de bajas calorías, que son una catástrofe.

P. Encuentro su dieta muy sexista. Si ambos nos matamos a chuletones, usted adelgaza más que yo, según dice.

R. Todas las dietas son sexistas, porque el hombre tiene más músculos que la mujer, y la mujer nace con más células adiposas para poder concebir.

P. Cuando quiere gratificarse, ¿un buen platito de salvado de avena?

R. Me gusta mucho, pero no es mi gratificación número uno. La primera sería la sonrisa de mi hija; también, ver pacientes que me dan las gracias; y la cultura.

P. "La comida es sexi". Ande ya.

R. Una mujer me dijo: doctor, cuando hago su régimen y adelgazo, tengo más placer en adelgazar que en comer. Es reencontrarse con su belleza, poderse vestir, tener salud.

P. ¿Es más sexi ser delgada?

R. Oh, no, delgada no es sexi en absoluto. Los hombres prefieren a las mujeres con curvas, con pecho. No gordas. Entre mi clientela, y le doy una exclusiva, he hecho estadísticas con 40.000 personas y he encontrado que las mujeres delgadas se divorcian más que las otras, porque en ellas hay menos fidelidad sexual natural.

P. ¿Las ganancias de sus libros las invierte en proteínas?

R. No. En la conquista del mundo. En organizarme en otros países.

P. Si este negocio le falla, ¿se inventará otro?

R. No. Antes de este éxito yo era un médico como cualquier otro. En Rusia y Francia traen el salvado de avena de Finlandia. Aquí se lo dan a los cerdos.

P. Pues no les veo que adelgacen.

R. Es que no comen solo eso.

P. En definitiva, ¿Astérix u Obélix?

R. Obélix.

P. Ahí le he pillado.

R. No, no, perdone. Astérix. Habría que analizar psicológicamente este fallo mío.