Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Barcelona vuelve a prender la mecha de Sol

La solidaridad con los acampados en Cataluña desalojados por la Policía reúne en Sol a cientos de personas

La Puerta del Sol ha vuelto a llenarse de gente para apoyar a sus compañeros de Barcelona. Un grito real, no mudo, ha resonado en Sol a las siete de la tarde, en señal de apoyo con los acampados en la plaza de Cataluña, que han sido desalojados esta mañana por la Policía. Tras un minuto de gritos ha llegado el aplauso y el cántico al unísono: "No está sola Barcelona". En las manos, claveles, girasoles y rosas rojas, y muchas palmas pintadas de blanco en alto.

Los acampados han querido resaltar la condición pacífica de la protesta, de la de Sol y de las que han tenido lugar en muchas capitales españolas desde hace 12 días. El despliegue policial en Sol es similar al de otros días, pero no están interviniendo. 3.000 personas, según datos de la Policía, han permanecido hasta las 21.30, hora a la que se ha atrasado la asamblea general, pidiendo el apoyo para la acampada de Barcelona.

La protesta, que se ha prolongado hasta más allá de las 21 horas, no ha derivado en incidentes, pero la Unidad de Intervención Policial ha tenido que actuar a las 20.30 horas y ha organizado un rápido cordón de seguridad en la plaza de Canalejas para evitar que un grupo de unas 50 personas procedentes de la concentración pudieran llegar hasta el Congreso de los Diputados, donde los indignados querían entregarles, según un portavoz micrófono en mano, un documento con sus reivindicaciones.

Esta tarde se ha celebrado una reunión de las comisiones de los barrios para organizar el encuentro de mañana sábado, cuyas conclusiones se pondrán en común el domingo. Ese mismo día los acampados decidirán si resisten en la plaza o si optan por otro tipo de movilización para tratar de mantener vivo su mensaje.

La lluvia ha hecho mella a lo largo de la tarde, ya que los acampados han tenido que proteger sus equipos informáticos y eléctricos para que no se dañaran con el agua, y han vuelto a apuntalar los toldos para evitar que se venciesen por el peso. Algunas pancartas se han caído al mojarse, pero no se han sufrido grandes daños en la estructura ni en los objetos que cobijan los toldos.