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Un matrimonio sin obediencia debida

El Foreign Office retira la invitación al embajador de Siria

Siguiendo el ejemplo de lady Diana en su boda con el príncipe Carlos en 1981, Kate Middleton tampoco se comprometerá a "obedecer" a su futuro marido, el príncipe Guillermo. Así consta en la transcripción de la ceremonia de mañana, incluida en el programa de la boda real que Clarence House ha puesto a disposición del público a través de Internet.

Guillermo y Kate, que serán casados por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, se comprometerán a amarse, confortarse, honrarse y acompañarse el uno al otro en la enfermedad y en la salud y a renunciar a todo para mantenerse juntos por el resto de su vida. Pero no hay rastro de obediencia debida en estos votos matrimoniales. Signo, sin duda, de los tiempos.

Otro signo de los tiempos es la decisión del Foreign Office (el Ministerio de Asuntos Exteriores británico) de retirar la invitación que se le había cursado al embajador de Siria. Signo de los tiempos pero también de las presiones mediáticas que se desataron la víspera al trascender la invitación. En una nota pública, el Foreign Office ha explicado esta mañana que a la boda han sido invitados "representantes de países con los que Reino Unido tiene relaciones diplomáticas normales". "Esa invitación no significa un respaldo o la aprobación del comportamiento de ningún Gobierno, sino simplemente que tenemos relaciones diplomáticas con ese país", matiza el texto.

Pero añade: "A la luz de los ataques de esta semana contra civiles por parte de las fuerzas de seguridad sirias, que hemos condenado, el ministro de Exteriores ha decidido que la presencia del embajador de Siria en la boda real sería inaceptable y que no debería asistir. El palacio de Buckingham comparte el punto de vista del Foreign Office de que no es apropiado que el embajador de Siria asista a la boda".

Tras los ensayos llevados a cabo el miércoles, hoy es el día de los primeros festejos oficiales y en especial de la recepción que ofrecerá la reina Isabel en el Hotel Mandarín, en el elegante barrio de Knighstbridge, a los invitados de las casas reales. En él la soberana estará acompañada de la familia real británica. Se espera, por supuesto, la presencia del príncipe de Gales y de la duquesa de Cornualles, que ofrecerán después una cena privada en Clarence House, donde dormirá también el novio, Guillermo. La novia, Kate, estará a unos cientos de metros, en el Hotel Goring, en el barrio de Belgravia, junto a la familia Middleton. Sin embargo, ninguno de los dos asistirá a la fiesta de la reina.

En el programa de la boda difundido hoy, los novios se declaran "increíblemente emocionados" por el afecto que están recibiendo. "Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a todos por su amabilidad".

Clarence House asegura que la ceremonia en su conjunto será "el epítome de lo británico". La novia entrará en la abadía de Westminster a los acordes del himno de la coronación Estaba alegre, compuesto por sir Hubert Parry a partir del Salmo 122 con motivo de la coronación de Eduardo VII en 1902 en la misma abadía de Westminster.

Entre otros autores, a lo largo del servicio se escucharán composiciones de Elgar, Britten y Vaughan Williams, además de dos clásicos imprescindibles en todo ceremonial británico: el emocionante himno laicoJerusalén, compuesto también por Parry en 1916 a partir del célebre poema de Wiliam Blake, yGreensleeves, una balada popular de finales del siglo XVI cuyo origen algunos atribuyen a una composición del rey Enrique VIII para su amante y futura reina consorte, Ana Bolena. Pero los expertos estiman que ese tipo de balada, de origen italiano, no llegó a Inglaterra hasta después de la muerte del rey.