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Séptimo aniversario de la matanza del 11-M

Pilar Manjón: "Casi todos los días son el 11 de marzo"

Se enfrentan al séptimo aniversario con recuerdos muy vivos y la esperanza de que el tiempo siga curando las heridas, poco a poco

"Como si hubiese sido ayer". Así recuerda Verónica Almazán (28 años), entre nerviosa y acongojada, lo que ocurrió cuando un vagón del tren en el que viajaba estalló en la estación de cercaníasde El Pozo. Confusión, gritos, sirenas. Dolor. Y muchos muertos. "Lo recuerdo perfectamente: la explosión, la ambulancia, la UVI", enumera también Javier Ramírez (56), a quien el atentado le golpeó en Atocha. Para Ángeles Pedraza (54), presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo y madre de Myriam, que murió hace siete años, el tiempo no solo no ayuda sino que "lo empeora todo", porque "recuerdas más datos, más detalles de cosas terribles".

Han pasado siete años en los que el Ministerio del Interior ha tramitado 3.555 solicitudes y ha indemnizado a las víctimas con más de 314 millones de euros. Pero el tiempo pasa de otra forma para quienes sufrieron aquel día,los casi 2.000 heridos y los familiares de los 192 muertos. Para Pilar Manjón, madre de Daniel, fallecido en los atentados, y presidenta de la Asociación 11-M de Afectados del Terrorismo, "casi todos los días son el 11 de marzo". "Estas fechas son difíciles. Estamos mal, porque se remueven muchas cosas". Lo que siente Manjón lo comparten todos: "Por una parte, los actos de recuerdo son emotivos porque te encuentras con compañeros que están pasando por lo mismo que tú y sientes la solidaridad de la gente. Pero por otra, da la sensación de que estás anclado en el tiempo", explica Javier Ramírez. Y en el dolor, que "se queda clavado", como dice Ángeles Pedraza.

Verónica Almazán sabe que no podrá evitar, por más que quiera salir a la calle como un día normal, mirar el reloj y recordar qué le estaba pasando o donde se encontraba en cada momento aquel día de 2004. Entre la confusión que se vivía en la estación de Santa Eugenia, al principio pensó que había ocurrido un accidente. Luego vio "gente chillando, cuerpos en las vías, mucha catástrofe, mucho ruido", y recuerda con nitidez los teléfonos móviles sonando de las personas que yacían en el suelo. "No se me olvida nada", aunque se siente "bastante mejor" y con el tiempo, considera aquel día como un nuevo cumpleaños.

Recuerdos convulsos

Las imágenes que cada año la televisión repite en bucle no ayudan. "No lo entendemos. Yo tengo que apagar la tele", se queja Ignacio González de Castro (36 años), que lucha por superar sus propios fantasmas, los que le han causado un 75% de discapacidad. "En mis brazos murieron cuatro personas", relata intranquilo este ex guardia civil, que no olvida tampoco los trozos de cuerpos que sacó del tren. Cristina Halffter, psicóloga de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, recomienda evitar saturarse con reportajes de recuerdo.

González carga con la culpabilidadde no haber ayudado a más gente, o porque a él, que cogía el tren todos los días, no le pasó nada físicamente y en cambio gente que subió al tren por primera vez murió. Almazán, que entonces tenía 21 años, se sentía culpable porque vio gente muy joven muerta, y se decía que no era justo que no hubiese muerto ella en su lugar. Y porque a pesar del aturdimiento, pensaba que debería haber ayudado más. Halffter, que junto a una compañera ha atendido a más de 100 víctimas, dice que este sentimiento de culpabilidad se repite en todos los casos, y que es importante que las víctimas sepan que no son los únicos que lo sienten. Y sobre todo, que se den cuenta de que aunque sobrevivieron, ellos también son víctimas.

"Para poder superar el trauma hay que hablarlo", explica la psicóloga. "Sin presión, deben contar detalladamente cómo fue ese día, desde que se levantó hasta que acabó. Si no, las imágenes y los sentimientos quedan reprimidos, y es peor", advierte. A González, sin embargo, no le gusta tocar el tema, "ni siquiera con otras víctimas", porque siente que cuando lo habla da "un paso atrás". Él no ha vuelto a montar en un tren, pero asegura que "poco a poco" va saliendo. Le ayudan su familia, su pareja y sus perros, que le obligan a salir de casa.

Recuperación "poco a poco"

"Estoy recuperándome. Voy mejor", dice tratando de convencerse a sí mismo Jesús Ramírez, para después reconocer que en el fondo como todos, siempre que llegan estas fechas, siente "desasosiego". "Ansiedad, insomnio, ataques de pánico", son los síntomas queestá dejando atrás Vanesa Cabañas (31 años), que el año pasado fue por primera vez a un homenaje y este año repetirá. "Recibir el abrazo de la gente y devolverle el cariño es muy importante".

A Pedraza le ayuda seguir adelante su hijo y su trabajo en la asociación que preside.Sobre los actos de aniversario, se dice que si fuera solo Ángeles se quedaría "en la cama a esperar que fuese sábado", pero necesita estar en la calle porque sabe que su hija lo haría por ella.

Para Pedraza es muy importante saber que no se han olvidado de Myriam. Igual que para Manjón, para quien olvidar a los fallecidos sería "matarlos una segunda vez".