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El problema de la calidad del aire

Los radares de tramo pueden reducir la contaminación hasta un 10%

España estrenó el primero en el túnel de Guadarrama en la AP-6

Los radares de tramo son un sistema "eficiente" de control de la velocidad, pero también sirven para reducir la congestión del tráfico, disminuir la contaminación del aire y por ruido, según un informe del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC, por sus siglas en inglés).

Así, el trabajo, al que ha tenido acceso, señala que este tipo de radares, que la DGT ha comenzado a instalar en España, son utilizados en otros países para mitigar el efecto de las emisiones de los vehículos en el medioambiente. En este sentido, el informe señala que la instalación de un radar de tramo en las cercanías de Rotterdam, en Holanda, consiguió reducir los niveles de contaminación del aire en la zona entre un 5 y un 10%.

A diferencia de los radares tradicionales, este tipo de dispositivos graban a todos los vehículos cuando entran y salen de un determinado tramo y, teniendo en cuenta el tiempo que han tardado en hacerlo y la longitud del tramo, miden la velocidad media a la que han pasado. El primero que ha entrado en funcionamiento en España se encuentra en la AP-6 en Guadarrama (Madrid). El de Málaga lo hará en marzo.

Al tratarse de cámaras que graban la imagen de los coches, el informe también señala que se pueden usar para comprobar si los vehículos que pasan por ese tramo llevan en el parabrisas la pegatina que acredite que han cumplido con el pago de impuestos u otras cargas para compensar su repercusión en el medioambiente.

En cuanto a la función principal de estos sistemas, la reducción de accidentes de tráfico, el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte afirma que la mayoría de estudios apuntan a una reducción en la velocidad media a la que se circula y, consecuentemente, una reducción de los accidentes de tráfico. El informe recoge varios casos de países europeos en donde los radares de tramo funcionan desde hace más años que en España y el efecto que estos sistemas han tenido en la accidentalidad.

Así, en Holanda se han conseguido reducciones de hasta un 47% del número total de colisiones en los tramos en los que se han instalado radares de tramo; en Gran Bretaña, la disminución de muertos y heridos graves fue de hasta 85% en algunos tramos y en Austria, la instalación de uno de estos radares en un túnel cerca de Viena redujo un tercer los accidentes de tráfico.

En Italia, en donde los radares de tramo funcionan desde 2006, el operador que gestiona estos sistemas aseguró que, en ese año, los tramos en que se instalaron estos sistemas se logró una reducción del 51% de los muertos, un 27% de los heridos y un 19% menos del número total de accidentes.

El próximo radar de tramo que comenzará a multar, el próximo 1 de marzo, se encuentra en la A-7 en Torrox (Málaga). A lo largo del año está previsto, dentro del plan de instalación de 100 nuevos radares anunciado por el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la colocación de cuatro radares de tramo más en la AP-66 en Barrios de Luna (León), la M-40 en los túneles del Pardo en Madrid, la AP-9 en Sartego (A Coruña) y la A-7 en San Juan (Alicante).