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Múqtada al Sáder, símbolo de la resistencia chií, regresa a Irak e insta a poner fin a la ocupación del país

El clérigo, que se opuso por las armas a la invasión de EE UU en 2003, pide a sus seguidores dar una oportunidad al Gobierno de Maliki tras tres años de autoexilio en Irán

El clérigo radical chií Múqtada al Sáder ha instado hoy al nuevo Gobierno iraquí a "buscar la salida del ocupante", en referencia a Estados Unidos, pero no necesariamente por medio de las armas. En su primer discurso público desde su regreso esta semana tras varios años de exilio autoimpuesto en Irán, Sáder ha pedido a sus seguidores que le den una oportunidad al nuevo Gobierno liderado por el primer ministro chií, Nuri al Maliki.

"Hago un llamamiento al Gobierno: Ya es suficiente ocupación en Irak, es suficiente esclavitud, los ocupantes deben marcharse. Hay que cumplir las promesas", ha insistido ante miles de seguidores en la ciudad santa chií de Nayaf, a unos 160 kilómetros al sur de Bagdad. Pero luego ha matizado: "Ello no significa que todo el mundo debería llevar armas, las armas son solo para los militares. Nosotros también resistimos culturalmente, la resistencia pacífica es también resistencia", ha dicho quien se convirtiera en el símbolo de la oposición chií en Bagdad tras la invasión contra Sadam Hussein en marzo de 2003.

Asimismo, ha instado a que se olviden las diferencias entre los iraquíes para vivir en armonía. "Si algún conflicto ha tenido lugar entre los hermanos, olvidemos esa página, vivamos juntos unidos, en seguridad y armonía -ha apuntado Al Sadr-. Por favor, apoyadme en esto, la gente iraquí no necesita enemigos, necesita amigos. Si estáis unidos y os apoyáis los unos a los otros, el pueblo de Irak quedará unido".

El fundador de la milicia conocida como el Ejército del Mahdi, que se opuso duramente al Gobierno iraquí, aunque posteriormente renunció a la violencia, ha pedido apoyo al nuevo Ejecutivo. "Se ha formado un Gobierno iraquí y todos los ministros está al servicio del pueblo, al servicio de su gente y de la seguridad. Todos nosotros apoyaremos al Gobierno para que ayude y sirva al pueblo iraquí", ha dicho el religioso, quien el pasado 5 de enero volvió a Nayaf, su ciudad natal tras pasar los últimos tres años en Irán, adonde viajó para continuar sus estudios religiosos y obtener la potestad de emitir fetuas (edictos islámicos).