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El nuevo texto del Pacto de Toledo respalda compatibilizar salario y pensión

El borrador del que ayer se eliminó la posibilidad de ampliar la jubilación hasta los 67 años propone fórmulas para que los retirados puedan trabajar

Vista de la reunión que la Comisión del Pacto de Toledo celebró este jueves en el Congreso de los Diputados para tratar la reforma del sistema de pensiones.
Vista de la reunión que la Comisión del Pacto de Toledo celebró este jueves en el Congreso de los Diputados para tratar la reforma del sistema de pensiones. EFE

El Congreso dio ayer definitivamente la espalda a cualquier movimiento que pueda interpretarse como un respaldo a los 67 años como nueva edad de jubilación, tal y como pretendía incluir el Gobierno socialista en la reforma de las pensiones, que se ha fijado aprobar a finales del próximo mes de enero. Y lo hizo en el Pacto de Toledo, que por primera vez desde su creación, en 1995, ha sido incapaz de llegar a un acuerdo entre los dos grandes partidos en un punto básico en una reforma de las pensione: el retraso de la edad de jubilación.

El PSOE, con la presión del Gobierno y forzado a su vez por los mercados, insistió en ese punto y se negó a aceptar el redactado que proponían tanto el Partido Popular como el resto de partidos de izquierda, que pretendían incluir un párrafo en el que quedara claro que el Pacto de Toledo exigía que la edad legal de jubilación se mantuviera en los 65 años. La solución final fue algo que nunca había sucedido: después de casi un año de negociaciones, los grupos firmarán un texto que incluye una coletilla que señala "En materia de edad legal de jubilación no hay acuerdo".

Principales puntos

Los partidos sí acordaron en cambio ampliar el periodo para calcular las pensiones, endurecer las prejubilaciones y el punto más novedoso: hacer compatible la prestación son un salario, de manera que las personas retiradas puedan trabajar.

Los últimos 12 meses de discusión del Pacto de Toledo -y principalmente las últimas 48 horas- se han condensado en un borrador de 13 páginas que incluye importantes novedades respecto a las fórmulas de jubilación. El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es el germen de lo que supondrá la resolución del Pacto de Toledo que previsiblemente votará el Congreso el penúltimo día del año y que servirá de base para la reforma de las pensiones. A falta de incorporar las novedades sobre pensiones de viudedad y otros aspectos del sistema, estos son sus principales puntos:

Sueldo y prestación. El texto recomienda "una mayor permeabilidad y convivencia entre la vida activa y pasiva, que permita e incremente la coexistencia de salario y pensión". Salvo en los casos de jubilación parcial, esta posibilidad es prácticamente inexistente ahora, lo que lleva a muchos jubilados a rechazar ocupaciones por miedo a perder la pensión y a veces a trabajar sin declararlo. Con esa "mayor compatibilidad entre percepción de la pensión y percepción del salario", el texto incorpora una propuesta del Partido Popular que previsiblemente provocará el rechazo sindical.

Cerco a las prejubilaciones. La comisión "constata que la jubilación anticipada se ha convertido, básicamente, en una fórmula de regulación de empleo", una situación que "debe modificarse". La contundencia respecto a los abusos lleva al Pacto de Toledo a recomendar que esa figura se limite a trabajadores con largas carreras de cotización y a colectivos con tareas penosas.

Gradualidad. El aumento del periodo cotizado que se toma para calcular la pensión (ahora los 15 últimos años) debe hacerse "con la necesaria gradualidad, sin perjuicio de todo pensionista a optar por acogerse a dicho cambio de manera plena e inmediata, si lo considera conveniente".