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La Audiencia decreta libertad bajo fianza para los abogados acusados de ser enlaces de ETA

Zulueta, Enparantza, Sarriegi fueron encarcelados en abril por sugerir objetivos a la banda terrorista

La Audiencia Nacional ha decretado prisión eludible bajo fianza de 60.000 euros a los abogados Arantza Zulueta, Jon Enparantza e Iker Sarriegi, para los que el juez Fernando Grande-Marlaska ordenó el ingreso en la cárcel el pasado 19 de abril por ser los enlaces entre la banda y sus presos.

Fuentes jurídicas han informado de esta decisión de la sección tercera de la Sala de lo Penal de este tribunal, que entiende que ha disminuido el riesgo de fuga dado el tiempo transcurrido desde que ingresaron en la cárcel -siete meses- y el arraigo familiar y laboral. La Sala celebró una vista de apelación el pasado martes para estudiar el recurso contra la medida de prisión presentado por los tres letrados, que habitualmente defienden a presos de ETA, que finalmente ha estimado.

Los tres fueron detenidos el pasado mes de abril en una operación en la que también fueron arrestadas otras siete personas en Vizcaya y Guipúzcoa, por servir de correos con la banda terrorista y gestionar la huida de etarras, de las cuales cinco ingresaron en prisión por orden de Marlaska.

Además de invocar la disminución del riesgo de fuga y el arraigo, la Sala, en el caso de Enparantza, considera también que "no es despreciable el dato atinente a la profesión de abogado del recurrente" y, por ello, cree que la puesta en libertad "favorecería sus posibilidades de adecuada defensa". En cuanto a Sarriegi, la ponente Clara Bayarri valora "la existencia de un entorno social y familiar de claro apoyo que compromete por él su palabra".

La magistrada tiene esto en cuenta tras observar que Sarriegi carece de un arraigo propio ya que, aunque es padre de un niño de dos años y medio, éste vive con su madre en Oyarzun (Guipúzcoa) -con la que se casó por poderes el pasado mes de julio estando ya en prisión- mientras que él residía en Hendaya (Francia). Bayarri destaca que este abogado es hijo de Iñaki Arriegi "persona muy querida y apreciada en Donostia, pues ha pertenecido durante más de 38 años al Club de la Real Sociedad" y que ahora regenta una pescadería "de gran popularidad en la parte vieja de San Sebastián".

De hecho, tres miembros y representantes del citado equipo de fútbol efectuaron una comparecencia en este tribunal para defender que la excarceación de Iker no obstruiría la instrucción de la causa, alegando "porque están convencidos de ello, porque así se lo ha transmitido su familia".

El propio Iker Sarriegi jugó durante tres temporadas en la Real Sociedad entre 1997 y 2000, aunque casi todo el tiempo estuvo lesionado, lo que le llevó a la incapacidad permanente para ejercer como futbolista, pasando a cobrar desde entonces 12 pagas anuales de 2.200 euros al mes en concepto de pensión de invalidez.

También alude a la declaración del decano del Colegio de Abogados de Guipúzcoa ante notario, cuando aseguró que tras lesionarse, Sarriegi se viene dedicando al ejercicio del derecho penal, pero que está pensando en dejarlo y dedicarse a la representación de deportistas profesionales, y destacó además que Sarriegi no eludirá la acción de la justicia porque así se lo ha asegurado.

Los tres abogados fueron detenidos el pasado mes de abril en una operación en la que también se arrestaron otras siete personas en Vizcaya y Guipúzcoa, por servir de correos con la banda terrorista y gestionar la huida de etarras, de los cuales cinco ingresaron en prisión por orden de Marlaska.

El magistrado envió a prisión además a la ex etarra Naia Ziruarrain y la portavoz de Etxerat Saioa Agirre en un auto en el que consideró a David Pla como "correo" entre la estructura creada por ETA para gestionar todo lo relativo a su colectivo de presos (HALBOKA), si bien Francia lo dejó en libertad. Según el juez, los despachos de los abogados constituían "un centro logístico de distribución" de documentos de ETA hacia los presos y de éstos a sus estructuras, y desde ellos se realizaba una tarea que iba "mucho más allá de las loables funciones de defensa ejercidas con carácter complementario".