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SI YO TE CONTARA... HISTORIAS DE LOS LECTORES

Shakespeare se equivocó de país...

¿Emigrar o no emigrar? Esa es la cuestión. Habrá que probar suerte aunque Shakespeare avisa: una ola de podredumbre recorre Europa. Si Dinamarca está podrida, España está metida en el abismo

Tras colgar el teléfono después de una surrealista conversación telefónica sobre empleo, Shakespeare fue lo primero que se pasó por mi cabeza de desempleado: Algo está podrido en Dinamarca... ¿Denmark? No, querido William, te equivocas de país. Hay algo mucho peor a unos 2500 km al sur de Copenhague.

Tintes de drama shakesperiano y pocas opciones. Corría el mes de noviembre de 2009 cuando el paro llamaba a mi puerta. La frase más repetida por aquella dorada época era la misma. Una y otra vez. Tanto que uno acaba por creérselo: "Con tu currículum y tu experiencia no vas a tener problemas en encontrar otro trabajo". Las estadísticas hablan de otra frase en segundo lugar: "Las oportunidades están ahí, sólo hay que buscarlas". Un año después las recuerdo y sonrío. ¿Oportunidades? Pocas. Desde noviembre del pasado año sólo tres. Tres entrevistas: finales de 2009, principios de marzo 2010 y mediados de mayo 2010. Resultado: tres fracasos por diferentes razones: sobrecualificación y mala suerte, las principales. Vacío desde entonces y una prolongada caída en el abismo.

Tengo 33 años y soy licenciado en Geología. Y todo el mundo me hace la misma pregunta: ¿Estás buscando sólo de lo tuyo? Buscar un trabajo "sólo de lo tuyo" hoy en día es casi imposible, una utopía dejada únicamente a informáticos y economistas. En mi caso, surrealista; mis últimos trabajos han sido de todo menos de geólogo... pero no importa. Hay que adaptarse. Y yo soy experto en eso.

El cóctel de moda hoy en día se llama C.V, y se compone de varios ingredientes: Licenciatura y lista de cursos y másteres, en mi caso, medioambiente, Prevención, Calidad (cursando actualmente), AutoCAD,... (Hay que añadir que el ingrediente "Curso/Máster" es variable en función de la empresa que vaya a tener que probar el cóctel). Introducimos también en la coctelera unas gotas de idioma: inglés bilingüe y demostrable (tras larguísimas tertulias con los entrevistadores en el idioma de Shakespeare). Añadimos por último varios trabajos temporales, el último en multinacional, proyecto de dos años con viajes frecuentes a Argelia y estancias breves en dicho país... Mezclamos bien todo en la coctelera, salpimentando con frases hechas que adornan y alguna referencia.

Y obtenemos el resultado: silencio total. En este año me han dicho tantas veces la misma frase que ya aparece en el tercer lugar. Y subiendo: tu CV asusta. Incluso uno de los entrevistadores me lo dijo cuando me llamó por teléfono para concertar una entrevista personal: "Igual no te interesa, por tu currículum." Este cóctel no gusta; se indigesta y produce ardores; habrá que revisarlo. Actualmente hay cinco versiones diferentes y todas provocan las mismas sensaciones. De nuevo algo huele a podrido a 2500 km de Dinamarca... ¿Mi cóctel, quizá?

Hamlet indagaba, desde su podrida Dinamarca, si la cuestión era ser o no ser. Ahora para mí es otra. A mi "podrida" cabeza le pregunto: ¿emigrar o no emigrar? Esa es la cuestión. Habrá que probar suerte y comprobar si el cóctel gusta en otras latitudes, en cualquiera de sus cinco variedades. Aunque Shakespeare avisa: una ola de podredumbre recorre Europa. Si Dinamarca está podrida, España y su sociedad están metidas en el abismo.