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SI YO TE CONTARA... HISTORIAS DE LOS LECTORES

Y el ultimo que apague la luz

Soy un exiliado económico desde hace ocho años y seguramente por el resto de mi vida ya

Tengo 32 años y soy un exiliado económico. Desde hace ocho años y seguramente por el resto de mi vida ya. Como en los años sesenta, pero en el siglo XXI. Como a tanta gente de mi generación, el Estado espanol y el gobierno autonómico (ya sea bajo gobierno socialista o popular) me dieron de lado. No cumplieron ni con sus propósitos ni con el contrato social que supuestamente nos une.

Tenía un trabajo lamentable en la enseñanza concertada, con un contrato por "sustitución" y trabajando hasta 12 horas al día haciendo cosas que nada tenían que ver con la educación. Cobraba por 20 horas semanales, eso sí. En las vacaciones me dejaban en el paro y a ver quien discutía, porque si no al curso siguiente no me volvían a contratar. En cualquier caso, mi problema no era el sueldo, sino la mediocridad del trabajo. Yo solo esperaba -como ingenuo que era- que algún día la inspección educativa apareciera e hiciera algo, pero nunca se intereso por eso.

Podría haber denunciado, pero si lo hacía, primero perdía mi trabajo y luego, a ver cómo afrontaba los costes judiciales y mi día a día. El sindicato (uno de los mayoritarios) tampoco mostró ningún interés por ayudarme en mi situación. Mucha huelga general y mucha democracia, pero que bien sabia arreglarse con la dirección para volver la vista gorda con tal de tener un delegado sindical en el centro.

O sea, que tenía que aguantar la mediocridad en la que me encontraba. Sabia que era cuestión de tiempo, que algún día me iban a echar a la calle como a otros compañeros y compañeras pues no había ninguna intención por parte del centro en hacerme un contrato fijo. Cuando me harté me fui de España. A fecha de hoy tengo claro que no voy a volver, y no por resentimiento, sino porque tengo aquí mi vida y por suerte soy feliz. He mejorado en la vida, he seguido estudiando y hoy por hoy tengo un trabajo mucho mas gratificante que el que tenia en España. Ademas tengo un coche, una casa, una familia y todo lo que no pude conseguir en mi país. Entiendo que no es la solución adecuada para todo el mundo, pero a mi me ha funcionado y no dudaría en recomendarlo a aquellos jóvenes de mi generación que se vean sin futuro y que quieran probar algo distinto. Y el ultimo que apague la luz.

When you follow your bliss... doors will open where you would not have thought there would be doors; and where there wouldn't be a door for anyone else. (Joseph Campbell)

* Este lector ha pedido expresamente que no facilitemos su nombre.