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Un incendio en Murcia, ya estabilizado, quema 1.000 hectáreas de bosque

La zona afectada está declarada Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección de Aves

El incendio forestal declarado a última hora de la tarde del martes en la sierra del Molino, de la localidad murciana de Calasparra, está "más que estabilizado" y puede considerarse "casi controlado", en palabras del presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel. El fuego ha arrasado ya unas 1.000 hectáreas de pino y matorral, según los últimos datos facilitados esta mañana por la dirección general de Emergencias. Desde primera hora del miércoles, trabajan en la extinción del incendio 15 medios aéreos (ocho aviones y siete helicópteros) y más de 650 personas, entre bomberos, militares, agentes y retenes forestales, policías locales, guardias civiles y voluntarios de Protección Civil. El fuego ha afectado también a las vecinas sierras de la Palera y de Lobares, en el término municipal de la localidad colindante de Cieza.

De la Unidad Militar de Emergencias participan unas 300 personas, llegadas desde Valencia, y también han aportado medios aéreos, los más eficaces para atacar las llamas, debido a que la zona es muy abrupta y el viento cambiante, los Gobiernos de Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha.

El fuego tiene dos focos, en las laderas norte y sur de la sierra del Molino, y no se descarta que fuera intencionado porque apenas diez minutos antes de declararse se originó otro, controlado poco después, en una zona muy próxima. La zona afectada por el incendio está declarada Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección de Aves. En el lugar del incendio se encuentra el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, y los alcaldes de Calasparra y Cieza, Jesús Navarro y Antonio Tamayo, respectivamente.

Mientras, los incendios forestales declarados en las últimas horas en la Comunidad Valenciana han quemado ya más de 2.500 hectáreas, según ha informado el consejero valenciano de Gobernación, Serafín Castellano. El más destructivo de los tres que se mantienen activos pero controlados, y el que más preocupa en estos momentos, es el de las localidades de Ontinyent y Bocairent, en la comarca de la Vall d'Albaida (suroeste de Valencia), que ha obligado al desalojo de más de un millar de vecinos y mantiene cortadas dos carreteras así como la línea férrea entre Xàtiva i Alcoi.