A un año de las elecciones y sin haber perdido nunca

"Es inconcebible, no lo contemplo, que Zapatero imponga el candidato en Madrid", es decir, que nombrara a otro que no fuera él, comentó Tomás Gómez en una entrevista a este diario hace apenas dos meses. Probablemente, Gómez, que un día fue el alcalde socialista más votado de España, el de Parla con el 74% de los votos, aún recordaba lo que el presidente le dijo cuando fue elegido secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), en julio de 2007: "Futuro, Tomás. Eso es lo que tienes por delante".

Pero Gómez, de una forma insólita en el partido, podría ser retirado como candidato sin haber tenido una oportunidad de medirse con su contrincante, Esperanza Aguirre; sin haber perdido (ni ganado) las elecciones y a menos de un año de la cita en las urnas. Su predecesor, Rafael Simancas, perdió dos veces.

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Él lo intuye. Probablemente por eso, y para evitarlo, ha repetido en los últimos meses lo contrario, como si en lugar de hacer campaña entre los madrileños, estuviera haciéndolo ante su propio partido. "El PSM decide a los candidatos y Ferraz, la fecha" (31 de mayo); "Es improbable" (17 de julio); Gómez repetía que Chaves, Pajín y los barones del PSOE le apoyaban como candidato aunque, salvo alguna frase de Pajín -"Al líder en Madrid lo eligirán sus militantes y sus dirigentes"-, desde luego, no lo hacían en público.

Quizá fue ese temor a ser retirado como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid lo que le llevó a atacar, pensando que no tenía ya nada que perder, al ministro de Fomento, José Blanco, mano derecha de Zapatero, al que acusó de torpedear su candidatura y de trabajar al servicio de Esperanza Aguirre.

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