Nódulos localizados por casualidad

Se precisa un doble análisis para determinar si estos tumores son cancerígenos.- la primera prueba se hace en el momento, la segunda y definitiva suele tardar dos o tres días

Un nódulo pulmonar es una bola de células que se acumulan en el pulmón por varias causas. Esta lesión se percibe a través de un escáner como una acumulación sólida. Estos nódulos se suelen detectar la mayoría de las veces, según los expertos, de manera fortuita en las revisiones anuales, mediante una simple radiografía que no permite, sin embargo, saber si es o no maligno. El 60% de estas lesiones, sobre todo si se ha localizado de manera casual y no por los síntomas del paciente, son benignas, aunque este porcentaje varía según el área geográfica del pulmón donde están.

El director del departamento de neumología de la Clínica de la Universidad de Navarra, Javier Zulueta, explica que una vez que se detecta el nódulo hay que determinar si es benigno o maligno. Es decir, si es o no cancerígeno. "Para ello se pueden realizar varias pruebas", dice. "Una de ellas es el PET una prueba que consiste en introducir en sangre un azúcar marcada con radiactividad para ver si el nódulo es metabólicamente activo o no. Si es metabólicamente activo absorbe el azúcar. Esto permite ver desde fuera que en el nódulo hay actividad y puede hacer sospechar si es cáncer o no", explica Zulueta. Sin embargo, aunque haya actividad en el nódulo, ésta puede deberse a una infección, por lo que aunque la prueba del PET de positivo no siempre (aunque sí en un porcentaje muy alto) implica que el nódulo sea cancerígeno.

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Para determinar el carácter benigno o maligno del nódulo se puede, además del PET, realizar una biopsia para analizar esta lesión por broncoscopio, mediante una punción transtorácica o directamente mediante una cirugía, según donde esté situado el nódulo, según apuntan los expertos. Esta última opción es la que se ha elegido para analizar el nódulo que el Rey Juan Carlos tenía en el pulmón derecho.

Doble análisis

Una vez que los médicos han extraído el nódulo del pulmón se analiza dos veces para determinar con total seguridad que no es cancerígeno. El primero de estos análisis se realiza en el mismo momento de la operación, antes de que le cirujano haya cerrado la cicatriz del paciente. "El médico entrega el nódulo al patólogo que corta un trocito de la lesión y lo tiñe para poder distinguir unas células de otras y lo analiza en el microscopio. Así, con esta prueba llamada biopsia intraoperatoria, hace una aproximación muy fiable, aunque no un diagnóstico certero, del tipo de lesión extraída", explica Zulueta. Esta primera biopsia ayuda al cirujano a decidir si se sigue extrayendo tejido al paciente o se da por finalizada la intervención.

Tras esta primera biopsia, el patólogo se lleva al laboratorio el nódulo extraído para realizar la segunda prueba, la definitiva. El patólogo hace unos cortes al nódulo y unas tinciones especiales para determinar si la lesión es maligna o no. "Con esta prueba ya se puede tener un diagnóstico certero", asegura Zulueta. Los resultados tardan unos dos o tres días.

Diversas causas

Pero, si el nódulo no es cancerígeno, ¿por qué se produce? Estas lesiones pueden surgir, según los expertos, por infecciones de varios tipos y por enfermedades inflamatorias benignas (desde sarcoidosis hasta artritis reumatoide...). Además, precisa Zulueta puede ser un tumor pero benigno. "Se consideran benignos porque no producen metástasis ni se extienden por otras partes del cuerpo. Y pone un ejemplo: "Uno de los nódulos no cancerígenos mas comunes es el tumor benigno llamado hamartoma, una acumulación de células de varias partes del cuerpo en el pulmón. Células que no deberían estar ahí y que se acumulan formando un tumor benigno".

Postoperatorio incómodo

El postoperatorio de una intervención como la que los médicos le han realizado al Rey suele ser incómodo. "Fundamentalmente por el hecho de que es necesario separar las costillas para acceder a la zona, y eso deja cicatrices molestas y dolorosas, sobre todo cuando se retira al paciente los analgésicos y la anestesia", explica Wenceslao Torre, director del departamento de Cirugía Torácica de la Clínica de la Universidad de Navarra. Este tipo de operaciones se consideran de riesgo moderado, aunque los expertos precisan que todo depende de las características del paciente.

Torre explica que la recuperación de la intervención de estos pacientes suele durar unos cuatro o cinco días. Las 24 primeras horas las suelen pasar en la UCI -"sobre todo para el control del dolor", explica Torre? y el resto en planta, la mayor parte de las veces incorporados. "Los pacientes suelen estar mejor levantados. En la cama están incómodos por el tipo de cicatrices que tienen", asegura Torres.

Los expertos destacan que, desde que se han generalizado los programas de detección precoz de cáncer, estas intervenciones son cada vez más frecuentes. "Una vez que se descubre un nódulo sospechoso lo razonable es quitarlo para estar seguros y prevenir", dice Torre. Estos nódulos que suelen ser asintomáticos, no se descubrían casi nunca a no ser que se viesen en las revisiones anuales.

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