A pesar de las críticas que recibe a diario a través de periódicos y revistas y, por qué no decirlo, de sus fans, por la ridícula barba que se ha dejado en el último tiempo, Brad Pitt no tiene pensado cambiar de look. O, por lo menos, no se lo ha planteado. En el estreno de Kick-Ass, su última película, el actor de 46 años explicó las profundos motivos que le hicieron decidirse a llevar la particular perilla: "Es aburrimiento. No existen más razones". Una interesante forma de pasar el tiempo.