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Reportaje:

Demasiada espuma

El misterio pone punto final a la vida de la sáfica, sexi y multimillonaria Casey Johnson

'Demasiada espuma' es un reportaje del suplemento DOMINGO del 10 de enero de 2010

Nunca fue más cierto que el dinero no compra la felicidad. Ni una vida longeva y apacible. Quien estaba llamada a ser la heredera del imperio farmacéutico Johnson & Johnson murió sola y abandonada a los 30 años. Tan abandonada que la policía no pudo determinar la hora de su muerte porque llevaba tantos días fallecida cuando fue encontrada el pasado lunes por su empleada del hogar que su cadáver estaba ya en descomposición. Nadie había echado en falta a la joven Casey Johnson, hija del dueño del equipo de fútbol americano New York Jets y tataranieta del fundador de la fortuna Johnson & Johnson. Nadie. Ni sus padres, ni su hija adoptiva, ni sus amigas del famoseo y reinas del papel cuché. Absolutamente nadie. Ni tan siquiera la persona que la llamaba "mi mujer", su prometida, Tila Tequila.

Sin oficio conocido más allá de pertenecer a la noche, la heredera era adicta a los focos y los escándalos

Aunque ausente en su muerte, Tequila ha estado muy presente desde entonces. Fue Tequila quien anunció al espacio cibernético que su esposa había dejado este mundo. A través de Twitter, la estrella bisexual de la telerrealidad catódica escribió: "Todos, por favor, rezad por mi esposa Casey Johnson. Ha fallecido. Gracias a todos por vuestro amor y apoyo pero ahora debo desconectar para estar con mi familia"...

El compromiso reciente de Johnson con Tequila -escenificado sobre una cama, ambas en ropa interior y luciendo labios sugerentes, está recogido en vídeo y colgado en internet- pudo ser la gota que colmara el vaso de la rica familia, que cortó todos los lazos con su descendiente y borró su nombre de la lista de herederos. En esa ceremonia global, Tequila mostraba a los internautas un inmenso anillo de diamantes. Aunque una ex íntima amiga despechada de Johnson asegura que es puro cristal.

De momento se ha descartado que la muerte haya sido violenta, ya que el cadáver no presentaba signos de violencia. Los médicos forenses ya han comenzado su trabajo pero los resultados de la autopsia pueden tardar hasta seis semanas. Johnson era diabética y necesitaba medicación continua. Pero en el pasado también pasó por diversas clínicas de rehabilitación por su adicción a las drogas y el alcohol.

Sin oficio conocido más allá de pertenecer a la noche y a la categoría de animal social, la heredera descarriada era adicta a los focos y los escándalos. Protagonizó varios. Uno le enfrentó directamente con su tía Libet, al frente del imperio cosmético. La madura mujer de 56 años le robaba el novio de 38 a la sobrina de 26. En una entrevista publicada en Vanity Fair en 2006, la mujer que aspiraba a lucir como la ambición rubia que fue Marilyn declaraba con desdén: "Una mujer vieja con mucho dinero puede ser un gran afrodisíaco". En aquel momento se cerró una de las primeras puertas al acceso a la fortuna familiar.

Amiga de otras celebridades a la caza de titulares en los que hablar de su última conquista -léase Paris Hilton; Lindsay Lohan; Nicole Ritchie-, Johnson vivió deprisa y murió joven. Nacida en 1979, la joven sintió la llamada de la maternidad en el año 2007 y adoptó a una niña en Kazajstán: la pequeña Ava, quien no vivía con su madre sino con su abuela ya que ésta había solicitado su custodia por los problemas de Casey con las drogas.

Desengañada de los hombres, la reina rubia de la nueva noche americana decidió ampliar sus fronteras afectivas. Los tabloides -como siempre- revelaron su nuevo amor: Courtenay Semel, hija del ex consejero delegado de Yahoo. "Las herederas disfrutan de la alegría sáfica", titulaba alegremente The New York Post en 2006. Otra reina de la telerrealidad, en este caso británica pero probando suerte en Los Ángeles, Jasmine Lennard, decidió acoger bajo su ala a la desprotegida Jonhson, que en retorno le pagó asaltando su casa cuando ésta estaba fuera, robándole joyas, ropas y documentos y dejándole una extraña firma del crimen: un vibrador entre las sábanas y una toalla tirada a los pies de la cama.

¿Cómo descubrió Lennard que había sido Johnson la ladrona? Porque Semel, entre ruptura y reencuentro, tuvo una noche de pasión con Johnson y descubrió que llevaba las braguitas de Lennard. Una delicia para el Post. Casey Johnson, rica y famosa, pobre y abandonada, ya descansa en paz.

'Demasiada espuma' es un reportaje del suplemento DOMINGO del 10 de enero de 2010

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