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Juicio al ex subdirector de Nanclares por abusos sexuales

El acusado niega los hechos y las reclusas se ratifican en sus denuncias

El ex subdirector de Seguridad de la prisión de Nanclares de la Oca, Mariano Moreno, ha negado ante el tribunal penal que le juzga en Vitoria cualquier tipo de abusos sexuales a las internas mientras ejerció ese puesto. Por su parte, las cuatro reclusas que denunciaron este maltrato en 2005 se ratificaron en sus declaraciones, en una vista que vivió momentos de tensión cuando el funcionario llamó "mentirosa" a una de las denunciantes.

La acusación, en la que participa, entre otros, la asociación en defensa a los presos, Salhaketa, pide para Moreno un total de diez años de cárcel, así como 36 de inhabilitación y 3.000 euros de indemnización a cada una de las víctimas. La defensa y la fiscalía solicitan la absolución.

En su declaración, el ex subdirector de Seguridad se declaró inocente y negó cualquier tipo de abuso o coacción a cambio de mejoras penitenciarias a las internas. Explicó que, desde su llegada, había impulsado un plan para reducir el tráfico de drogas en la cárcel, lo que suponía más cacheos, registros y otro tipo de medidas preventivas. "Ante esta presión, un grupo de presas conflictivas comenzó a tramar contra mí y se inventó un montaje porque veían que estaba acabando con el tráfico de drogas", explicó, con evidente nerviosismo.

Las cuatro reclusas, algunas de ellas en libertad, tuvieron que recordar aquellos hechos de 2004 y 2005, cuando una sufrió presuntamente abusos sexuales y las otras recibieron proposiciones a cambio de beneficios penitenciarios. "A mí me dijo quid pro quo y me amenazo de que, en caso contrario, sería mi mayor enemigo", comentó A. H., quien recordó cómo había sufrido hasta doce registros en una semana después de que se negara a las proposiciones del ex subdirector.

Por su parte, R. M. recordó cómo le había llamado para una entrevista a las 21.30. "Me extrañó la hora, y sobre todo me inquietó el hilo de la conversación, durante la que me llamó guapa, se desabrochó la camisa, se levantó la camiseta, y me enseñó una cicatriz. También me aseguró que si colaboraba, mi vida sería más fácil, y si no, más difícil". Otra reclusa, ahora en prisión y que declaró por videoconferencia, relató que Merino le tocó el culo, le pidió que llevara minifalda y que le dejara hacerle fotografías.

Las funcionarias del centro penitenciario ratificaron que Moreno bajaba "demasiado" al módulo de mujeres. Y los psicólogos de la prisión certificaron en su momento que los relatos de las reclusas eran coherentes y consistentes, mientras que ayer el ex subdirector no supo explicar por qué no había seguido las órdenes del director de la cárcel entonces, Jesús Merino, quien le pidió que, ante el malestar que se vivía en el módulo de mujeres, bajara a hacer sus entrevistas acompañado.