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El juez imputa a la arquitecta municipal de Sant Boi por el derrumbe del pabellón

El derrumbe del túnel de bateo del campo de béisbol provocó la muerte de cuatro menores

La arquitecta responsable de la edificación del pabellón de béisbol de Sant Boi de Llobregat (Barcelona)que se hundió el pasado enero irá a juicio. El suceso acaeció el pasado 24 de enero, en pleno temporal de viento; a las 11,30 de la mañana, cuando los niños de entre 8 y 10 años estaban entrenando en el túnel de bateo -un tipo de pabellón, estrecho, diseñado para esta práctica-, la edificación se vino abajo, sepultándoles debajo. Cuatro niños murieron y otros siete resultaron heridos, además de los dos monitores que custodiaban la actividad.

La titular del juzgado número 3 de Sant Boi de Llobregat estima que el suceso se podría haber evitado con un pabellón perfectamente construido, y cita a declarar como imputada de cuatro delitos de homicidio imprudente y nueve de lesiones a la arquitecta municipal responsable del proyecto, Carmen Ruiz, El informe pericial que cita la magistrada en su auto de imputación estima que la edificación "no reunía las condiciones precisas y necesarias de solidez y seguridad que le era requeridas para la función a la que se hallaba destinada", por lo que estaba en estado "de riesgo".

La juez detalla qué elementos del pabellón, construido en 1992, necesitaban una mejora: "Los muros de carga de la edificación habrían de haber estado rellenos de hormigón o, al menos, se habrían de haber colocado elementos armados vertical y horizontalmente dentro del propio muro". El auto destaca el fuerte viento que sopló en la zona -las ráfagas alcanzaron los 122 kilómetros por hora- pero subraya que las causas del derrumbe fueron las deficiencias en la construcción.

La falta de hormigón en los muros y la ausencia de elementos de enganche entre el techo y las paredes suponen la vulneración de dos normativas que debían haberse cumplido. El rápido desplome del edificio -se convirtió en escombros en tan sólo siete segundos- confirma estas deficiencias: el techo voló y arrastró las paredes, que cayeron sin ofrecer resistencia.

El Ayuntamiento, que en 15 años no revisó a fondo el pabellón, encargó otros informes que achacaban la culpa al viento, si bien admitían fallos en la construcción de la instalación. El consistorio estudia ahora qué estrategia seguir para la defensa de la arquitecta, que se expone a penas de uno a cuatro años de prisión por cada homicidio y a la inhabilitación de su cargo en el municipio, donde todavía sigue ejerciendo. Mientras continúan las diligencias judiciales, las ruinas del pabellón hundido permanecen en el campo de béisbol.