Un verano con más riesgo de incendios

Las altas temperaturas auguran que la superficie de hectáreas quemadas será mayor que en 2008, según los expertos

El fuerte calor registrado a comienzos de julio ha inaugurado la temporada de incendios en España. Esta mañana, sin ir más lejos, ardían 800 hectáreas repartidas en dos provincias, Lleida y Toledo. Técnicos del Colegio de Ingenieros de Montes aprecian un verano más seco y menos húmedo y, como consecuencia, prevén que habrá más hectáreas forestales susceptibles de prender que en 2008.

Esta predicción se ve reforzada por los datos del Ministerio de Medio Ambiente sobre los incendios del primer semestre de 2009, un semestre especialmente caluroso. Unas 33.500 hectáreas fueron pasto de las llamas entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, mil más que las que se incendiaron el año pasado en este periodo.

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No obstante, los expertos defienden que su previsión, basada únicamente en fundamentos meteorológicos, no implica necesariamente un número mayor o menor de incendios. Las condiciones climáticas pueden variar sobremanera, y con ellas, la velocidad a la que se propagan las llamas por las áreas forestales.

Un ejemplo: en los seis primeros meses de 2006 y 2007, ardieron 28.000 y 10.000 hectáreas respectivamente, unas cifras inferiores a las de los dos últimos años; el resultado final se disparó con los meses de julio y agosto: 150.000 hectáreas carbonizadas en 2006, y 85.000 en 2007, si bien los incendios de Galicia (2006) y Canarias (2007) tuvieron bastante que ver.

El salto cualitativo en la lucha contra el fuego se efectuó el año pasado. En 2008, la superficie forestal quemada en toda España no llegó a las 40.000 hectáreas, la mitad de las que se abrasaron en 2007, y 35.000 menos de las que ardieron sólo en Galicia en la sesión estival de 2006. Una mejora considerable.

"Las Comunidades Autónomas han ido poniendo más medios", destaca Jesús González Capitán, del Colegio de Montes. Este ingeniero subraya que las regiones más afectadas en años anteriores han movilizado a sus efectivos con tiempo, adelantándose a la llegada del verano. Galicia y Canarias decidieron no esperar y activaron sus alertas el 15 de junio. La última comunidad en hacerlo ha sido la pluviosa Asturias, el 1 de julio.

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