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La secretaria de Madoff cuenta los trapos sucios de su jefe

Eleanor Squillari asegura que el estafador planeó su detención al detalle

Veinte años al servicio de Bernard Madoff son tiempo suficiente para conocer el carácter y parte de los secretos del financiero estadounidense acusado de perpetrar una de las mayores estafas de la historia. Eso es lo que asegura su ex secretaria, Eleanor Squillari, quien ha preparado un extenso artículo sobre Madoff que saldrá publicado en el número de junio de la revista Vanity Fair (enlace en inglés).

Según Squillari, Bernard Madoff era sexista, ególatra y un obseso del control con muy mal genio, aunque después todo el mundo lo adorase, puede leerse en el avance publicado por la revista estadounidense en su página web. Además, la secretaria cree que Madoff planeó al detalle su detención, dejando su agenda sobre su escritorio a propósito para que el FBI la encontrase o incluso dejando que sus hijos encontrasen cheques por valor de 173 millones de dólares dirigidos a determinados empleados y amigos, sin la intención de llegar a enviárselos a sus destinatarios. Squillari, que ha colaborado en los últimos meses con el FBI, tiene la impresión de que el financiero intenta proteger a alguien.

El ex presidente del índice bursátil Nasdaq se volvía desagradable cuando estaba estresado. "Tienes un aspecto horroroso. Estás engordando. Eres idiota", asegura Eleanor Squillari que eran para Madoff fórmulas habituales de dirigirse a los demás. Ese mal carácter, añade la secretaria, se acrecentó en las semanas previas a su arresto y se sumó a otros comportamientos llamativos: se tomaba la tensión cada 15 minutos, se negaba a leer sus correos electrónicos y estaba siempre reunido con los responsables del área de fondos financieros.

Squillari recuerda incluso una ocasión, poco después de conocerse que la secretaria de un cliente había sido detenida por apropiación indebida, en la que el empresario le comentó: "Ya sabes cómo es esto: uno empieza tomando un poco, quizá unos cientos, unos miles; uno se ve cómodo y antes de que se dé cuenta la bola de nieve se ha convertido en algo grande".

La vida privada del empresario y sus aficiones también han salido a la luz tras las declaraciones de Squillari a la prensa. La secretaria revela que a Madoff, que se enfrenta a una condena de hasta 150 años de prisión, le gustaba flirtear, hacía bromas de tintes sexuales y frecuentaba los salones de "masajes" poco tradicionales. Cuenta que en una ocasión vio en su agenda "una docena de números de sus masajistas" y que le dijo: "Si un día pierdes la agenda y alguien la encuentra se van a pensar que eres un pervertido".

"Sabes que estás loca por mi", afirma Eleanor que le decía a veces su antiguo jefe, y que cuando ella desaprobaba con gestos que Madoff saliera del baño de su oficina levantándose aún la cremallera del pantalón, éste bromeaba diciendo "sabes que te excita".

Madoff, de 70 años, confesó en marzo haber creado y mantenido durante dos décadas una fraudulenta estructura piramidal de inversiones que él mismo cifró en 50.000 millones de dólares, aunque en cartas que envió a sus clientes poco antes de ser descubierto hablaba de 65.000 millones.