Sanción ejemplarizante en Marruecos contra 49 inmigrantes clandestinos detenidos en Barcelona
La jefa de la trama fue condenada a diez años y tres policías irán también a prisión
Recurrieron a un método innovador y menos arriesgado para emigrar a España, pero la justicia de Marruecos ha sido especialmente severa con medio centenar de frustrados inmigrantes para, probablemente, disuadir a otros candidatos de que sigan su ejemplo. Un tribunal de Tánger ha condenado hoy a 49 marroquíes, detenidos en Barcelona en octubre, a seis meses de cárcel mientras que un menor que les acompañaba será juzgado por otra instancia.
El cerebro de la trama, una mujer llamada Suad, española de origen marroquí, ha sido condenada a 10 años de cárcel y sus cuentas bancarias han sido incautadas. A sus dos cómplices, Abdalá, y otra mujer, Naima, el tribunal les ha impuesto cuatro y tres años, respectivamente. Contaron con la complicidad de tres policías destinados en el puerto de Tánger. Al jefe de esos agentes le han caído cuatro años, y una multa de 45.000 euros, y a sus dos subordinados tres años.
La sentencia es especialmente dura porque hasta ahora muchos intentos fracasados de emigrar se saldaban, cuando se producía la expulsión de España a Marruecos, con una buena bronca por parte de los primeros policías con los que se topaba el inmigrante devuelto y una corta estancia en comisaría. En este caso los 49 han sido acusados por la fiscalía no sólo de "emigración ilegal" sino de "corrupción" y "falsificación y uso de documentación oficial falsificada".
En total fueron 267 los marroquíes que, con pasaportes falsos y falsos permisos de residencia en Italia, Francia y Bélgica, embarcaron a principios de octubre en Tánger a bordo del Fantastic, un barco de la naviera italiana Grandi Navi Veloci que cada semana enlaza la ciudad marroquí con Génova haciendo escala en Barcelona.
Desembarcaron el 8 de octubre, por pequeños grupos, en el puerto de Barcelona hasta que la policía española se dio cuenta del engaño y echó el guante a medio centenar, pero más de 200 se le escaparon. Los retuvo durante una semana hasta que pasó de regreso el buque italiano y los expulsó a Tánger. En el muelle les esperaba el comisario de la Brigada Nacional de Policía Judicial de la ciudad y un montón de uniformados. No tardaron en revelar con qué complicidades habían contado para emigrar a España.


























































