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Vuelven las demoliciones a la Cañada Real Galiana

Los 'geos' y la Guardia Civil acordonan el Sector V del poblado.- El Ayuntamiento de Madrid derriba "cinco infraviviendas desocupadas y en construcción" pero los vecinos dicen que "cuatro casas estaban ocupadas"

Las excavadoras han vuelto esta mañana al Sector V del megapoblado chabolista de la Cañada Real Galiana, la zona más próxima a Rivas Vaciamadrid, que ha sido acordonada por el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional y agentes de la Guardia Civil, según ha denunciado uno de los párrocos de la Iglesia de San Carlos Borromeo, Javier Baeza. El Ayuntamiento ha confirmado el derribo de cinco "infraviviendas deshabitadas y en construcción" y de una canalización ilegal para vertido fecales. Todo sin orden judicial, ya que, según una portavoz del consistorio, al estar vacías no es necesario. Los vecinos niegan este extremo. La zona, por segunda vez en 20 días, se convirtió el pasado fin de semana en un lodazal a consecuencia de las lluvias caídas en el sureste de la Comunidad de Madrid.

Baeza ha explicado que el derrumbamiento de las viviendas en esta vía pecuaria, donde viven unas 40.000 personas, ha comenzado sobre las 8.45 y que sus responsables están llevando a cabo un despliegue "mayor" que la última vez, en marzo, cuando se derribó un edificio ilegal donde estaban alojadas familias de origen boliviano. "En este caso, han tirado varias viviendas donde viven familias de marroquíes, muy próximas al edificio de los bolivianos que se derrumbó", ha indicado el párroco. A su juicio, esta entrada en la Cañada, pocas horas después de que la lluvia dejase destrozada toda la zona, llena de barro y de condiciones insalubres para los ciudadanos que habitan allí, está hecha "con mala leche".

Así, ha destacado que la Policía -protegidos con cascos y escudos- y la Guardia Civil, presentes en el lugar al tratarse de una zona rural, han acordonado la zona desde la M-50 y las excavadoras "han reventado y sacado todas las conducciones de agua". Asimismo, han obligado a los vecinos a que permanezcan en sus casas, algo que no han podido hacer, y se encuentran concentrados "expectantes" en el límite de la zona acordonada, "lejos pero viendo los derribos". Baeza está intentado ponerse en contacto con el Defensor del Pueblo "porque la situación es una locura" mientras que espera a ver qué ocurre con los vecinos "y cómo sigue la situación", ha añadido el párroco, visiblemente preocupado por el curso que están tomando los acontecimientos, después de que la zona se haya vuelto a ver muy afectada por las lluvias que cayeron el pasado fin de semana.

Adiós a las tuberías de desagüe

Horas después, fuentes del Ayuntamiento de Madrid ha confirmado a esta web el derribo, a través del Servicio de Disciplina Urbanística, "de cinco infraviviendas ilegales que estaban en construcción y desocupadas", sin que se hayan producido incidentes. En la operación también se ha realizado "el desmontaje y la retirada de una canalización ilegal" que vertía aguas fecales sin ningún control sanitario en un arroyo público. Las mismas fuentes apuntan a que los derribos de hoy tratan de "evitar la multiplicación de edificaciones ilegales en una zona de dominio público y la llegada de nuevos ocupantes a un entorno inhabitable". Asimismo, las actuaciones tratan de evitar "las consecuencias que la ocupación de una vaguada natural de estas características produce en ocasión de fenómenos meteorológicos excepcionales", añade la corporación municipal, que ayer culpó a las chabolas de las inundaciones en Coslada, Rivas-Vaciamadrid y San Fernando. Una portavoz de Urbanismo ha negado cualquier relación entre la presentación de este informe, elaborado por Typsa, y los derribos de hoy.

"Es una medida rutinaria, una más de las que se están produciendo en los últimos meses, y habrá más, aunque todavía no tienen fecha", ha agregado. También ha confirmado que, al igual que las demoliciones precedentes, no contaban con el respaldo judicial. Según la portavoz, no es necesario pedir una orden de desahucio ya que "en ellas no vivía nadie". Sin embargo, Javier Baeza, y el vicepresidente del Sector V, Alí, han asegurado que cuatro de las cinco viviendas estaban habitadas. "Cuatro casas estaban ocupadas y uno de los propietarios afectados ha enseñado la hoja del padrón a la Policía para evitar

el derribo y le ha pedido la orden judicial correspondiente, pero no se la han enseñado", ha explicado.

Los últimos derribos se produjeron hace dos semanas, el día 1, pero en el Sector IV, donde el Ayuntamiento de Madrid derribó ocho casas también sin una orden judicial, la autorización indispensable para desalojar y demoler una vivienda. Un portavoz del Ayuntamiento reconoció la ausencia de la orden pero explicó que ésta no era necesaria porque las casas estaban inhabitadas. "Algunas estaban sin terminar de construir. Tenemos la seguridad de que allí no había nadie", señaló el mismo portavoz. Los vecinos negaron este extremo. "Tenemos la seguridad de que al menos cinco personas estaban empadronadas en algunas de las viviendas que se han derribado y lo vamos a demostrar", comentó Lidia, presidenta de la Asociación de Vecinos del Sector IV. Desde mayo, el Ayuntamiento de Madrid ha demolido en la Cañada 81 construcciones, 13 infraviviendas, un puente y una nave industrial. Desde hace unos 40 años, esta ciudad paralela a Madrid crece con la llegada de nuevos inmigrantes, sin que ni la Comunidad de Madrid, ni la Delegación del Gobierno, ni los cinco ayuntamientos implicados -Madrid, Getafe, Rivas Vaciamadrid, Coslada y San Fernando de Henares- encuentren una solución.

Aguirre pide a Interior que "extreme la prudencia"

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, pedirá al Ministerio del Interior que "extreme la prudencia" para evitar que se produzcan nuevos asentamientos en la Cañada Real. Durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de Dirección mantenida esta mañana en la sede de Génova, Aguirre ha indicado que su Ejecutivo pedirá "al Ministerio del Interior que, si es verdad que hay nuevos asentamientos como parece, dado que es su competencia, extreme la prudencia para evitar los asentamientos en zonas que, luego, se pueden inundar". Además, ha dicho que, "al parecer", hace unos días se detectaron "un par de autobuses en la estación de Méndez Alvaro" con gente que luego habría ido a la Cañada a instalar sus hogares.

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