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María San Gil dice 'no' a Esperanza Aguirre

La presidenta regional admite haberle ofrecido un puesto en Madrid pero la ex líder del PP vasco no parece dispuesta a volver a la primera fila

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha admitido hoy los rumores que corrían en confidenciales y que apuntan a sus deseos de fichar a la ex líder del PP vasco María San Gil, que anunció el pasado mes de junio su abandono de la política tras más de 13 años de carrera, renunció a la reelección y este lunes entregó a su acta de diputada en el Parlamento de Vitoria por desavenencias con su partido. Aguirre ha reconocido haber propuesto a San Gil "un puesto en Madrid" que no ha especificado pero ella no parece estar por la labor de volver a la primera línea política, aunque la presidenta de Madrid mantiene la oferta y no lo descarta por completo.

Aguirre no ha precisado si la oferta es para un cargo en la Comunidad de Madrid o en el PP regional, que el pasado fin de semana celebró su XIV Congreso Regional y donde el fichaje de San Gil habría supuesto un auténtico bombazo. Así, la presidenta ha dicho que ha estado en contacto con San Gil los últimos días al tener "conocimiento de que iba a dejar su escaño" en el Parlamento vasco para comunicarle que el PP de Madrid está "a su disposición para lo que ella quiera". Aguirre la ha definido como una persona que tiene el "respeto y la admiración" tanto de su partido como de sus adversarios, y que es "un referente moral para todos".

Aguirre no ha dicho que recibiera un no tajante, pero sí que tras su charla con San Gil tiene "la impresión" de que la política vasca "de momento no quiere estar en la primera fila del ámbito político ni mediático". A su juicio, este deseo de permanecer en un segundo plano "no quiere decir que vaya a dejar, ni muchísimo menos, el partido". A lo que ha añadido que no cree que San Gil "vaya a dejar en ningún caso" de ser militante del partido en el País Vasco, "salvo que decidiera venirse a Madrid".

Una renuncia discreta

Así las cosas, San Gil seguirá siendo una militante de a pie del PP vasco pero cualquiera que sea la decisión que adopte finalmente "en el PP de Madrid desde luego las puertas están siempre abiertas para ella". A las diez de la mañana del lunes, San Gil tramitó su renuncia al escaño de forma discreta "y sin hacer declaraciones". Al conocer la noticia, Aguirre ya dijo ayer que "San Gil tiene el apoyo, el cariño y la admiración de muchísimos de los miembros del PP". "Yo diría la del 80 ó del 90% y de muchos otros ciudadanos que no son de ningún partido, que la admiran, que la han admirado por la valentía con la que ha defendido sus principios, jugándose la vida en muchos casos", concluyó.

La deserción de San Gil, que ya estuvo apartada de la política un tiempo para luchar contra un cáncer de mama, fue uno de los momentos más delicados por los que pasó Mariano Rajoy en el periodo que transcurrió tras la derrota electoral y la celebración del XVI Congreso Nacional del PP en Valencia. San Gil abandonó la ponencia política de este cónclave alegando falta de confianza en Rajoy y un cambio en las líneas rojas del partido en el País Vasco que no compartía y que supone la apertura al diálogo con todas las fuerzas políticas, incluidos los nacionalistas. En concreto, dijo que discrepaba con la dirección de su partido en cómo debe enfrentarse a la "dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación".

Tras su negativa a firmar la ponencia, forzó la convocatoria de un congreso extraordinario en el PP para ceder el liderazgo y anunció que dejaba la política, incluido su puesto en la Cámara de Vitoria. El nuevo presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, comentó ayer en un desayuno informativo que su antecesora tiene las puertas abiertas en del PP vasco. "Siempre ha sido y será un referente en el PP", sentenció. También la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ensalzó ayer el "espíritu" de trabajo demostrado en la defensa de las libertades por parte de María San Gil.