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El mundo pierde a su mujer más alta

La estadounidense Sandy Allen, que a los 10 años ya medía 1,90 metros, fallece en a los 53 años y con 2,31 metros de estatura

A los 53 años, ya sin poder levantar su cuerpo de 2,31 metros de la silla de ruedas, ha muerto en Estados Unidos Sandy Allen. Era la mujer más alta del mundo, según el Libro Guiness de los récords.

En 1974, esta secretaria se hizo famosa al hacer pública la búsqueda de un novio de su talla. "Busco una persona aproximadamente de mi tamaño. Es innecesario decir que mi vida social es casi nula, y tal vez la publicidad de su libro pueda traer luz a mi vida", escribió en una carta al Guinness.

La publicidad la condujo al papel de Angelina, la Giganta en la película Casanova (1976), de Federico Fellini. A partir de ahí tuvo su primera cita, con un hombre de Illinois. Éste cumplía el requisito de la altura, aunque era 18 centímetros más bajo que ella. En 1981, en la película Side Show, interpretó el personaje Goliatha. A lo largo de los años 80 y 90 participó en varios programas de televisión y escribió un libro. Jamás se casó.

A causa de problemas circulatorios y debilidad muscular en las piernas, Allen vivía en una clínica para enfermos en Shelbyville, la Heritage House, en el Estado de Indiana. Se da la casualidad de que en ese mismo lugar vive la mujer calificada por el Guinness como la más vieja del mundo, Edna Parker, de 115 años.

Sandra Elaine Allen nació en Chicago, en 18 de junio de 1955, pesaba unos normales 2,95 kilos. A los 10 años, medía ya 1,90 metros. A los 16, alcanzó los 2,16 metros. En julio de 1977, a los 22 años, consiguió detener su crecimiento gracias a una operación quirúrgica en la glándula pituitaria. Antes de enfermar, Allen solía dar charlas en iglesias y escuelas. Explicaba a los niños lo bueno que era ser diferente.