Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Delclaux: "Me dijeron tres veces que me liberarían en dos meses"

El empresario revive en la Audiencia Nacional su experiencia, por la que estuvo secuestrado 232 días.- El fiscal pide 18 años de cárcel para los etarras Kantauri y Lola

"Lo más duro fue que me dijeran en tres ocasiones que me liberarían en dos meses", ha declarado este jueves el empresario vizcaíno Cosme Delclaux en el inicio del juicio contra los etarras José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, y Dolores López Resina, Lola, o Tere, en la Audiencia Nacional. El empresario fue secuestrado en 1996 y permaneció 232 días recluido en un zulo. El fiscal pide 18 años para cada uno de los etarras, además del pago de 120.000 euros en concepto de daños morales y el reembolso de los algo más de seis millones de euros de rescate que abonó la familia del secuestrado.

La fiscalía considera que Kantauri, presunto líder de la banda terrorista entre 1996 y 1999, fue el que ordenó a Lola y a los ya condenados Gregorio Vicario Setén y José Ordóñez el secuestro de Declaux. Éste ha tenido que revivir una vez más (ya lo hizo en los juicios que enviaron a prisión a los otros dos etarras) su trágica experiencia. Según Delclaux, los tres terroristas acorralaron y encañonaron al empresario vasco el 11 de noviembre de 1996 a las seis de la tarde, cuando salía del Parque Tecnológico de Zamudio, donde trabajaba. Le subieron a su propio coche, le encapucharon y le inyectaron "una droga" que le hizo perder la consciencia. Cuando despertó, aún con la capucha, le hicieron entrar "a gatas" al zulo de "90 centímetros de ancho, tres metros de largo y menos de dos metros de alto" en el que pasaría más de siete meses.

232 días después de ser secuestrado y de que su hermano Álvaro hiciera dos entregas de 500 millones de las antiguas pesetas "en dos párkings diferentes", Cosme Delclaux fue liberado. Le dejaron atado a un pino cerca de la localidad de Elorrio.

La víctima asegura que no perdió la noción del tiempo durante su reclusión, y que tampoco le han quedado secuelas psíquicas o físicas. "Lo más duro fue que me dijeran en tres ocasiones que me liberarían en dos meses", ha asegurado hoy la víctima. Ambos acusados se han negado a declarar en la vista por considerar que el juicio es "un circo". También han pedido a su abogado que no les defienda.

Extraditado en noviembre de 2006

Sobre Kantauri penden penas que superan los 100 años. Fue extraditado a España desde Francia en noviembre de 2006 tras cumplir allí dos condenas de ocho años. Está implicado en al menos 15 asesinatos, entre ellos el del dirigente socialista Fernando Múgica, el atentado frustrado contra el Rey en Palma de Mallorca en 1985 y en el atentado que dejó gravemente herida a la joven Irene Villa. Fue además uno de los representantes de ETA que participó en el diálogo con el Gobierno de José María Aznar.

La etarra Lola fue condenada el pasado 29 de marzo a 20 años de cárcel por tenencia de armas y de explosivos, aunque fue absuelta del cargo de pertenencia a banda terrorista (ya había sido juzgada por ese cargo en Francia).

Comienza el juicio contra el comando que tiroteó a dos 'ertzainas'

Asier Mardones y Iosune Oña han reconocido hoy su pertenencia a ETA en el juicio que ha comenzado en la Audiencia Nacional y en el que se les acusa de atentar contra una patrulla de la Ertzaintza en septiembre de 2003. La fiscalía pide para ellos 79 y 82 años de prisión, respectivamente, por el atentado, en el que resultaron heridos de gravedad dos ertzainas, informa Sergio López. Un tercer terrorista, Arkaitz Otazua, murió cuando los agentes de la policía autónoma dispararon "a la oscuridad, intuitivamente" para repeler el ataque, han declarado. La fiscalía pide ocho años de prisión para un cuarto implicado que se ha declarado inocente, Luis Damborenea, acusado de colaborar con el comando terrorista.

Oña sólo respondió para confirmar su militancia en la banda terrorista. Mardones, además de eso, exculpó a su compañera de los hechos juzgados: "Iosune no participó en esa acción concreta", ha declarado. Además, ambos tacharon a la Audiencia de "tribunal de guerra". Los dos etarras, según el relato de la fiscalía, integraban el comando Ezkaurre junto con el fallecido Otazua y los huidos Garikoitz Aspiazu, Txeroki y Ainhoa Múgica. El 14 de septiembre de 2003, Mardones, Oña y Otazua se dirigieron al lugar conocido como El Balcón de La Rioja, un mirador en el alto de Herrera, entre Álava y Logroño, y allí robaron un coche, después de encañonar a sus dos ocupantes y atarles a un árbol. Más tarde atravesaron este coche en el camino de acceso al mirador y llamaron a emergencias diciendo que habían sufrido un accidente.

Los dos agentes de la Ertzaintza que acudieron no tuvieron tiempo ni de decir "buenas noches", han declarado los ertzainas. Uno de ellos recibió impactos en el hombro y otro en la cara, a consecuencia de los cuales ambos tienen incapacidad absoluta para trabajar.

Más información