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Una urbe atraca en Barcelona

El 'Independent of the Seas' es el buque más grande del mundo

El Independent of the Seas, el mayor buque del mundo, parece un estadio amarrado en el puerto de Barcelona. En realidad son tres: los 339 metros de eslora del buque triplican las dimensiones del campo de fútbol que acoge el Camp Nou y dejan pequeños los cruceros que lo rodean, varios pisos por debajo de él.

El buque, con capacidad de hasta 4.375 pasajeros además de los 1.360 tripulantes, se articula como una urbe flotante que mezcla la infraestructura propia de los centros comerciales con el cartón piedra inspirado en los hoteles de Las Vegas. El boulevard, como le llaman, huele a nuevo y cruza el barco de proa a popa. Los camarotes, que dan al paseo, hacen las veces de balcón. "Es agradable porque dan a la calle", explica uno de los pocos cruceristas que ha optado por no bajar a visitar Barcelona.

En la habitación 6511 cuelga un cartel de felicitación: Just Married. Para más detalles, los británicos de 31 y 34 años, Marta y John, se casaron en la capilla, aséptica y luminosa, de la planta 15. "Queríamos una boda diferente", explican con prisas en su primera mañana de casados. Por diferente, John entiende una boda en alta mar para después pasarse por el spa, el rocódromo y ensayar peleas en el ring de boxeo que hay en el gimnasio del Independent. Todo para acabar entrenando cómo coger las olas en el simulador de surf que se halla en la popa.

Por eso algunos han optado por ahorrarse las caminatas a lo largo de Barcelona. "Queríamos vivir el barco, no las ciudades", zanja John. Son de los primeros en hacerlo: el viaje inaugural del crucero fue el pasado mes de mayo. Elai Sandino, tripulante de 32 años, se enroló pocas semanas antes. El 18 de marzo, cuando el buque estaba varado en Turquía. Reconoce que el tamaño impresiona; pero vivir en el Independent le gusta más allá de motivos prosaicos. "Se puede ganar mucho más dinero", asegura.

La urbe ha salido sobre las cinco de la tarde, camino a Niza.