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ELECCIONES GENERALES

Zapatero buscará gobernar sin crispación

Los socialistas recalcan que ahora necesitan menos apoyo para su proyecto - Consideran que su victoria se debe al rechazo ciudadano a la "deslealtad" del PP

"Ha merecido la pena". Con esta frase escueta, el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, expresaba el agradecimiento a los militantes, simpatizantes y votantes del PSOE que ayer -los primeros con su trabajo y los ciudadanos con su voto- le permitieron repetir como presidente del Gobierno. Aunque los socialistas y el propio Zapatero confiaban en una victoria más holgada, lo cierto es que el alborozo fue en aumento a medida que en Ferraz se tomaba conciencia de que habían ganado. "Los españoles han hablado con claridad y han decidido abrir una nueva etapa. Una nueva etapa sin crispación, que excluya la confrontación, que busque el acuerdo en los asuntos de Estado". A duras penas, el presidente lograba terminar una frase dado que las aclamaciones del público concentrado a las puertas de su partido le interrumpían una y otra vez. Tuvo que ser José Blanco, el coordinador de la campaña y a quien Zapatero más abrazó en público, quien pidiera calma y silencio con la promesa de que después seguiría la celebración.

Las primeras palabras de Zapatero fueron para las víctimas del terror

En todos los mensajes que ayer salieron de los vencedores se invocaba la dureza de lo vivido por el PSOE en esta legislatura. Tanto Blanco, a las nueve y media de la noche, como Zapatero, pasadas las once, interpretaron que la votación mayoritaria al PSOE suponía "el rechazo de la estrategia política basada en la crispación y en la deslealtad". Así lo expresó el coordinador de la campaña, en tanto que Zapatero esbozó la misma idea pero en positivo. "Los españoles han hablado con claridad y han decidido abrir una nueva etapa sin crispación".

En la declaración de principios de Zapatero, subido en una plataforma montada para dirigirse en plena calle a los simpatizantes de su partido, incluyó la defensa de "los valores constitucionales y los valores de la convivencia". Aseguró que profundizará en las cosas que ha hecho bien y corregirá errores. "Gobernaré este nuevo tiempo con el diálogo social y con el diálogo político y no ahorraré esfuerzos para lograr siempre el apoyo social y político más amplio y para asegurar la colaboración entre todas las administraciones".

El cierto desencanto que reinó al principio entre los dirigentes socialistas por no haber conseguido algún escaño más se disipó pronto por cuanto que ahora están mucho más cerca que hace cuatro años de la mayoría absoluta y por tanto necesitarán menos apoyo para sacar adelante sus iniciativas. Éste era el comentario general en la ejecutiva. Sus miembros no parecían fingir cuando se abrazaron entre sí y aplaudieron con fuerza al líder socialista.

Blanco, Jesús Caldera, Diego López Garrido, Trinidad Jiménez, Elena Valenciano, Consuelo Rumí, Pedro Zerolo, Andrés Rojo y Matilde Valentín, fueron algunos de los dirigentes que acompañaron a Zapatero en la plataforma desde la que lanzó su discurso. "Hoy más que nunca creo en una España unida y diversa, una España que vive en libertad y convive con tolerancia", afirmó el presidente para asegurar que gobernará para todos, "pero pensando primero en los que no tienen de todo". No tuvo muy buena acogida el anuncio de que había recibido la felicitación del líder del PP, Mariano Rajoy. Los silbidos empezaron y él con un gesto de las manos quiso callarlos al tiempo que manifestaba su respeto al líder de los populares. Como pudo, Zapatero alternó consideraciones de cierta trascendencia con otras más ligeras. "Hace cuatro años me dijisteis aquí mismo que no os fallara. No lo he olvidado un solo día y me he esforzado por estar a la altura de vuestra exigencia". Después, el reconocimiento de la aspereza de esta legislatura. "He sentido vuestro apoyo en todo momento, hemos trabajado duro, pero ha merecido la pena", dijo.

Sin embargo, sus primeras palabras fueron para Isaías Carrasco, Carlos Alonso Palate, Diego Armando Estacio, Fernando Trapero y Raúl Centeno. Las cinco víctimas mortales de ETA durante su mandato.