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Reportaje:

"A los feos también les toca"

Alicante recibe de rebote 27 millones del Gordo

Las ventas de lotería este año se animaron mucho en el centro de Alicante y a principios de diciembre apenas quedaban números para vender en la administración número 23, en la calle Mayor.

Así que Raúl García, propietario de este establecimiento ubicado de espaldas al Ayuntamiento, pidió más décimos a Madrid. Por el contrario en la localidad vizcaína de Elorrio el número 6.381 apenas se había vendido y no lo quería nadie, de esta manera llegaron hasta Alicante nueve series del premio Gordo que ha repartido en Alicante 27 millones de euros, vendidos todos por ventanilla. "Y de aquí habrá viajado a otros sitios, vienen muchos turistas de paso y recuerdo un grupo de jubilados canarios que también se fijaron en este número", recordaba el lotero.

La euforia y alegría inundaron la calle Mayor durante la mañana. En el Bar Luis los cinco empleados destinaron el dinero del bote que depositan los clientes a comprar hace diez días un décimo que se repartieron entre ellos, "y nos ha tocado", exclamó Sara Sánchez, que confía que los 60.000 euros que se repartirán cada uno les sirva para "acabar de pagar las reformas del local y darnos alguna alegría". Entre los empleados, el cocinero de origen brasileño podría cumplir uno de sus sueños, regresar a su país de vacaciones y el marido de la dueña, otro de los afortunados de origen argelino no pudo brindar en Alicante porque se encuentra celebrando la fiesta del cordero en su país de origen.

"Teníamos mucha ilusión y el dinero nos hacía falta a todos", comentó Sánchez. Las primeras botellas de sidra y cava empezaron a descorcharse ante una nube de fotógrafos y cámaras. Los vecinos salieron a la calle para ver a quién le había tocado. "Yo nunca juego, mi mujer me empujó y compramos este número", admitió Octavio Román, otro afortunado que venía junto a su esposa de comprar y al que le han tocado 300.000 euros que repartirán entre sus cuatro hijas, seis nietos y una biznieta, además de "darnos algún capricho para seguir tirando", apuntó este jubilado.

Otro jubilado, José Pastor, más conocido como Farina, se resistía a llamar a su mujer "por si se asusta". Él compró veinte décimos en total, y el último fue el de la calle Mayor, estaba en un bar y otros clientes le dijeron que le había tocado "si hombre, y yo me lo creo", contestó incrédulamente, pero cuando vio en la pantalla de televisión el número empezó a creerse que le habían tocado 300.000 euros.

El décimo ganador

Miguel Herrera, de 60 años es colombiano lleva 7 años en España, y regenta el bar "Mi tierra" en la calle Villavieja del centro de Alicante, muy próximo al Ayuntamiento, que estaba apunto de traspasarlo, pero la lotería cambió su vida: "Ahora volveré a firmar contrato con la dueña del local, pagaré las deudas al banco y seguiré adelante con el negocio". Cuando entró a la administración de lotería recordaba ayer que pidió "el décimo ganador", y así fue. El afortunado tiene dos hijas en Colombia de 26 y 24 años que "ya me han hecho abuelo".

Pero la suerte también recaló en el centro comercial Puerta de Alicante dónde la administración número 37 repartió una serie del primer premio, que son tres millones de euros. Entre los afortunados un joven de origen marroquí de 20 años y su compañera de 17, que está embarazada de cuatro meses. Ali Benerrabé y María Dolores Cárdenas quieren casarse en enero y en febrero y según el calendario alicantino el número 81 es el matrimonio, "por eso lo compramos" y ahora con los 300.000 euros que les ha tocado invertirán para comprar una casa. El lotero, Rubén Vilariño, admitió que es "el típico número feo pero a los feos también les toca".