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Cientos de taxistas bloquean el tráfico en el centro de Madrid

Los coches ocupan parte del eje Paseo del Prado-Recoletos y de Alcalá-Gran Vía. - Los conductores piden más seguridad y piensan prolongar la huelga espontánea hasta las doce del sábado

La concentración de los compañeros del taxista asesinado el viernes en Madrid.
La concentración de los compañeros del taxista asesinado el viernes en Madrid. EFE

Centenares de taxistas se ha reunido de forma espontánea en la Plaza de Cibeles de Madrid y han bloqueado parcialmente el tráfico con sus vehículos en señal de protesta por el asesinato de su compañero de trabajo Daniel Anibal, muerto en la noche del viernes tras recibir dos cuchilladas por un cliente en el madrileño distrito de Hortaleza. Los taxis han ocupado parcialmente el tráfico en dirección a la Gran Vía y hacia el Paseo de Recoletos. La Federación Profesional del Taxi de Madrid ha convocado un paro en el sector hasta las 12.00 horas, según informa EFE.

Según Roberto Martín, un taxista que se encontraba en la puerta de Banco de España (junto la plaza de Cibeles) sobre las cinco de la madrugada, los taxistas han bloqueando el eje Prado-Recoletos en el tramo que une Cibeles con Colón y el eje Alcalá- Gran Vía entre la Puerta de Alcalá y la confluencia de la calle Gran Vía y Alcalá. Según Martín, los taxistas están permitiendo el paso de los autobuses nocturnos y de algunos vehículos particulares. "La policía Municipal se ha portado muy bien y nos está ayudando a organizar esto", ha asegurado el conductor.

La concentración empezó cuando los taxistas se fueron enterando del homicidio de su compañero, Daniel Aníbal A.G., que ocurrió sobre las 11.15 de la noche del viernes. Algunos conductores recibieron la noticia de la muerte a través del sistema de mensajes de texto de sus compañías de taxis, otros a través de las emisoras comerciales y otros a través del boca a boca que se generó por las emisoras de radioaficionado que utilizan muchos taxistas. Sobre las cinco de la mañana, hora en el que normalmente se lleva a cabo el cambio de turno, algunos taxis empezaron a marcharse, cuenta Martín, que está convencido de que volverán a pararse en el mismo lugar con el nuevo turno.

Según otro taxista, Victoriano Lavado Jiménez, la protesta ha estallado porque las condiciones de trabajo en el turno de noche son "malísimas" y los conductores trabajan en un estado de "constante inseguridad". Muchos taxistas se quejaban anoche de las agresiones que reciben al trabajar después de que baje el sol. Además de la violencia personal, los conductores se quejas de que por la noche muchos clientes estropean los taxis, por dentro y por fuera. También aseguran que los impagos aumentan ya que muchas personas bajan sin pagar.

"Me pusieron una pistola en la cabeza"

"Me pusieron una pistola en la cabeza. Yo no te sé decir si era verdadera, pero sí que estaba muy fría", así recuerda Roberto Martín uno de los momentos más duros de su trabajo nocturno como taxista en Madrid. Martín recuerda como en la calle Toboso de Carabanchel, dos chicos bajaron de un coche después de que él protestara con un brazo por un adelanto arriesgado. Uno de ellos "me abrió la puerta, me puso la pistola en la cabeza y me pidió que bajara y le diera las llaves del coche", asegura Martín, que recuerda que pudo salir del apuro gracias a que el otro chico se llevó al amigo y a su pistola.En opinión de Martín trabajar por la noche conlleva mucho más riesgos que hacerlo por el día. "En Madrid no es que no hay taxis, es que no hay conductores que se arriesguen a salir por la noche", explica este conductor que asegura que la gente mayor -"como mi padre o mi tío"- ya no salen a trabajar por la noche.Victoriano Lavado Jiménez recibió la noticia de la muerte de Daniel Anibal a través de un mensaje de texto que su compañía de taxi le envió al GPS de su coche. "Les comunicamos que el compañero G-811 con licencia 1091 acaba de fallecer a causa de un atraco", leyó en la pantalla, y empezó a llamar a compañeros. Lavado coincide con sus compañeros que la noche es muy insegura. En su breve carrera, lleva un año conduciendo taxis, ya le "han vomitado dos veces dentro del coche" y le "han dado cinco golpes", se queja. Lavado, asevera que a partir de las dos de la noche apaga el chivato y sólo recoge a la gente "que no va borracha" después de haber hablado con ellos.

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