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El juez envía a prisión a un islamista ante la sospecha de que quería atentar en Barcelona

El detenido declara que quería suicidarse por un desengaño amoroso volándose por los aires

El caso de Moulay Abel es, como poco, raro. El domingo fue detenido por los Mossos d'Esquadra cuando acababa de entrar a España por la Jonquera (Girona) en un coche con dos bombonas de butano y material pirotécnico. Él mismo dijo que se quería volar por los aires en un descampado por un desengaño amoroso. Pero hoy ha sido enviado a prisión por el juez Juan del Olmo ante la sospecha de que su verdadera intención era atentar contra un edificio de Barcelona. Se había preparado de la misma forma que lo hacen los islamistas suicidas. Los investigadores no descartan que se trate de un perturbado. El juez ha pedido que se analice con urgencia su salud mental.

Moulay Abel L., de 30 años, es un francés de segunda generación —sus padres son marroquíes— que reside en Salestat, una localidad de la región francesa de Alsacia. Hace unos días se trasladó a Montpellier. Desde allí cogió su coche y se dirigió hacia el sur. El domingo, de madrugada, cruzó la frontera. Los Mossos d'Esquadra le dieron el alto cerca del puesto de La Jonquera. Los agentes observaron que el individuo se comportaba de forma extraña y registraron el vehículo. Para su sorpresa, encontraron dos bombonas de gas butano, artículos de pirotecnia y una catana (un tipo de sable).

Aunque los artefactos no estaban en condiciones de estallar, la policía autonómica cortó la autopista AP-7 como medida de precaución. El hombre quedó detenido, acusado de tenencia ilícita de explosivos. Ya en comisaría, Moulay Abel declaró que su intención era suicidarse, porque había sufrido un desengaño amoroso —dijo que su pareja sentimental le había abandonado— y se sentía muy deprimido.

En un primer momento, la policía le consideró un perturbado con mal de amores. Pero los investigadores miraron más allá y analizaron dos cartas manuscritas, en lengua árabe, que también hallaron en el coche. En una de ellas, Moulay Abel se despedía de su familia. En la otra, de carácter místico-religioso, cantaba alabanzas a Dios. Los investigadores relacionaron las cartas con el modus operandi de los terroristas islamistas.

También les resultó chocante que el hombre decidiese pasar de Francia a España sólo para quitarse la vida. Además, el ciudadano de origen magrebí tenía las uñas cortadas y estaba totalmente depilado, confirmaron fuentes del caso. En el bolsillo de la chaqueta, el hombre llevaba un ejemplar del Corán y un extraño plano que resultó indescifrable. Es decir, que cumplía todos los requisitos del terrorista suicida.

Según las mismas fuentes, está supuestamente vinculado a un autoproclamado Frente de Liberación y Reconstrucción de Irak (FLRI). Aun así, si pretendía cometer algún atentado —algo que no se ha probado hasta el momento— el hombre actuaba por su cuenta y riesgo, sin obedecer las órdenes de ninguna célula yihadista. "En ningún caso sería un ataque de un grupo islamista, sino una acción individual", apuntaron. Otras fuentes fueron más allá y apuntaron que el individuo pretendía atentar contra un edificio de Barcelona.

El juez de guardia de Figueres (Girona) decidió prorrogar la detención del sospechoso más allá de las 72 horas, para facilitar las pesquisas. Ante los indicios de terrorismo, el magistrado se inhibió en favor de la Audiencia Nacional. El juez Juan del Olmo, en funciones de guardia, ha interrogado esta tarde a Moulay Abel y ha decidido su prisión incondicional, a petición del fiscal, que lo acusa de un delito de tenencia de explosivos con fines terroristas. La policía trata ahora de localizar la casa en Salestat.