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De Juana llega al hospital vasco en el que iniciará su recuperación en situación de prisión atenuada

El preso ha abandonado su huelga de hambre tras su ingreso en el centro Donostia de San Sebastián.- Decenas de personas le han recibido allí al grito de "Iñaki Askatu" ("Iñaki, libertad")

Recibimiento a De Juana en el hospital Donostia.
Recibimiento a De Juana en el hospital Donostia. REUTERS

El etarra Iñaki de Juana Chaos ha llegado en ambulancia a las cuatro de la tarde al Hospital Donostia de San Sebastián, adonde ha sido trasladado esta mañana desde el madrileño Doce de Octubre. El preso ha decidido abandonar su huelga de hambre tras 114 días de protesta, según ha anunciado el portavoz de Askatasuna, Juan María Olano. En el centro vasco iniciará su recuperación, que luego podría continuar bajo vigilancia policial en su domicilio del País Vasco. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha tomado “de manera personal” la decisión de aplicar prisión atenuada a De Juana, “por razones legales y humanitarias” y atendiendo a su grave estado de salud tras 114 días de huelga de hambre.

Rubalcaba ha tomado esa decisión en cumplimiento del Reglamento General Penitenciario y una vez que el Tribunal Supremo le comunicó el fallo y la liquidación de condena del etarra, transfiriendo así la competencia sobre el preso a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias (dependiente del ministerio de Interior). Según ha dicho, no habría tomado esta decisión “si a De Juana no le quedara poco más de un año de pena por cumplir por un delito de amenazas no terroristas”.

De Juana cometió 25 asesinatos y fue condenado a más de 3.000 años de cárcel. En prisión desde 1987, la aplicación del Código Penal por el que fue juzgado le permitió cumplir la pena tras pasar en la cárcel sólo 18 años. Cuando estaba a punto de salir, a primeros de 2005, fue nuevamente procesado por dos artículos publicados en el diario Gara, en los que los jueces vieron amenazas terroristas dirigidas a directores de cárceles. Fue condenado por ello a 12 años en una sentencia de la Audiencia Nacional que el Tribunal Supremo corrigió para imponer una pena de tres años, de los que ya ha cumplido las dos terceras partes.

El etarra inició una huelga de hambre a raíz de su procesamiento por la publicación de estos artículos, que interrumpió unos días antes del juicio oral. Tras conocer la nueva condena, volvió a la huelga de hambre que le ha llevado hasta el hospital Doce de Octubre, donde se encuentra ingresado y sometido a alimentación forzosa mediante una sonda nasogástrica. El pasado viernes, De Juana se quitó voluntariamente esa sonda, que se le volvió a colocar el lunes. El portavoz del colectivo de familiares de presos de ETA Etxerat, Estanis Etxaburu, advirtió ayer de que el preso, que pesa 55 kilos, “podría entrar en coma” si desciende aún más su nivel de glucosa “que se encuentra en 47 cuando lo normal es 100”.

De Juana ha salido esta mañana del hospital madrileño en silla de ruedas por una puerta trasera junto a la zona de lavandería, según ha contado la Cadena Ser. La ambulancia llevaba todas sus plazas ocupadas e iba escoltada por un coche de color plateado, también con todos los asientos ocupados. Testigos del traslado han asegurado que estaba “muy delgado” pero “ni mucho menos” tanto como se le había visto en las fotografías publicadas hace unas semanas por el diario británico The Times. El Movimiento Pro-Amnistía, ligado a la izquierda radical vasca, ha montado actos de recibimiento al preso tanto a las puertas del hospital como en el peaje de la autopista A-1 en Vitoria y Etxegarate.

Unas 200 personas le esperaban en el exterior del hospital desde antes de las dos de la tarde con banderas vascas y carteles en apoyo al preso. Cuando ha llegado la ambulancia, han proferido gritos de “Iñaki Askatu” (“Iñaki, libertad”). De Juana ha sido ingresado en el servicio de emergencias del centro vasco.