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Reportaje:

Contra el pirata aéreo, un frenazo del piloto y agua hirviendo a la entrepierna

Seis pasajeros redujeron ayer al secuestrador de un avión desviado a Las Palmas con ayuda del comandante

El piloto sabía que, de las 79 personas que viajaban a bordo del avión, el único que no llevaba cinturón de seguridad era el secuestrador, así que según estaba aterrizando en Las Palmas pegó un frenazo brusco que desestabilizó al individuo. Minutos antes, el pirata le había apuntado con dos pistolas cargadas para que le llevara a París. El avión no tenía combustible suficiente, así que el tipo optó dirigirse a Canarias. Cuando en pleno aterrizaje perdió el equilibrio, seis pasajeros se precipitaron contra él y le redujeron.

El Boeing 737 de la compañía Air Mauritanie, las líneas áreas mauritanas, fue secuestrado en la tarde de ayer cuando volaba de Nuakcht a Las Palmas con 71 pasajeros y 8 tripulantes a bordo. Uno de los viajeros era Mohamed Ould Abderraman, de 31 años; sentado en la fila cinco, aguardó a que se anunciase la escala que el avión iba a hacer en Nuadibú y acto seguido se levantó, empujó a una de las azafatas y avanzó hasta la cabina del aparato. Llevaba dos pistolas automáticas con sus cargadores repletos de balas, y con ellas apuntó al piloto y al copiloto, según informan fuentes de la investigación.

Quería que desviasen el vuelo hasta París, donde planeaba pedir asilo político, pero los pilotos le dijeron que no llevaban combustible suficiente. Le dieron dos opciones: la ciudad marroquí de Dajla o Canarias. El tipo optó por la segunda posibilidad, y los pilotos decidieron aterrizar en el aeropuerto de Gandó. Antes, habían puesto en alerta a la base militar que hay allí.

Fue al tomar tierra cuando el piloto forzó un frenazo y los pasajeros aprovecharon para reducir al secuestrador. La Guardia Civil accedió entonces al aparato y detuvo al individuo. Antes, una de las azafatas había arrojado una tetera de agua hirviendo a su entrepierna, lo que provocó quemaduras leves a uno de los pasajeros que participaba en el forcejeo. A la postre, 21 personas tuvieron que ser atendidas por heridas de poca importancia en centros hospitalarios de Las Palmas, entre ellas el secuestrador.

Uno de los pasajeros, Mohamed Ahmed Brahim, que a la sazón es alcalde de la localidad mauritana de Inal, ha contado que fueron seis los pasajeros que redujeron al secuestrador. Él aprovechó el frenazo del piloto para abalanzarse por la espalda contra el tipo e inmovilizarle; al tiempo, Abdlhi Uld Mohamed Saleh, de 30 años, concejal del mismo pueblo, y otras cuatro personas se precipitaban en su ayuda.

El secuestrador dice que no pertenece a ningún grupo terrorista o político, que lo único que quería era pedir asilo político en Francia. No llevaba equipaje, y su documentación es mauritana. Pero apenas habla francés, el idioma oficial de ese país (donde también se usan varias lenguas africanas).

La compañía Air Mauritanie posee sólo dos aviones y efectúa dos vuelos semanales de Nuakcht a Las Palmas, con escala en Nuadibú, el gran aeropuerto mauritano. Con el de ayer, son 16 los secuestros o intentos de secuestro en los que se han visto involucrados aeropuertos o aviones españoles desde 1969.