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Los Reyes y los Príncipes asisten en Madrid a un multitudiario funeral por Juan Pablo II

Más de 10.000 personas acuden junto a la Familia Real y al presidente Zapatero a la misa por el alma del Papa

Los Reyes, los Príncipes de Asturias y el duque de Lugo han asistido a las ocho de esta tarde, en la explanada de la catedral de la Almudena de Madrid, al funeral por el Papa Juan Pablo II, al que han acudido de más de 10.000 personas. El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha oficiado la misa, concelebrada por el Nuncio Apostólico, Manuel Monteiro; el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y otros 22 arzobispos y obispos de toda España.

El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, ha acudido también en las exequias, junto a los presidentes del Congreso, Manuel Marín, y del Senado, Javier Rojo, y los ministros de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y de Defensa, José Bono. En representación de la comunidad de Madrid ha acudido la presidenta, Esperanza Aguirre, y por el municipio el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, además de los representantes de las más altas instituciones españolas. Por parte de la oposición, han asistido el presidente del PP, Manuel Rajoy, su portavoz, Eduardo Zaplana, y su secretario general, Ángel Acebes.

Los embajadores de Italia y Polonia también se han acercado hasta la Almudena para rezar por Juan Pablo II. La infanta Elena no ha podido estar en las honras fúnebres por encontrarse afectada por una afección vírica, mientras que Doña Cristina tampoco ha viajado hoy a Madrid, aunque asistió junto a su esposo, Iñaki Urdangarín, a las exequias celebradas por Juan Pablo II el pasado sábado en Barcelona. Los miembros de la Familia Real han llegado a las puertas de la catedral minutos antes de las ocho de la tarde y han sido recibidos por monseñor Rouco, quien también les ha despedido, entre los aplausos de los ciudadanos, antes de que subieran a su automóvil.

Tres largos aplausos

Los Reyes, los Príncipes y Jaime de Marichalar han seguido el oficio religioso desde unos reclinatorios colocados a la derecha del altar, mientras que los representantes del Gobierno y de las instituciones se han colocado en los primeros bancos de la explanada. En su homilía, Rouco Varela ha señalado que el secreto del fecundo pontificado de Juan Pablo II fue que amó "a Cristo sin reservas, hasta identificarse con El". Desde una hora antes de iniciarse la misa las campanas de la Almudena han doblado a muerto, mientras que los miles de feligreses que han acudido acudieron a honrar a Juan Pablo II han comenzado a llegar a la explanada a las tres de la tarde y han seguido con devoción la liturgia, a pesar de la baja temperatura que había en Madrid cuando, cerca de las nueve de la noche, se ha puesto el sol.

El coro de la catedral de la Almudena ha entonado Luz en nuestras vidas y Kyries, mientras que en la oración de los fieles se ha pedido por el Papa, por la Iglesia, por los cardenales miembros del cónclave (que elegirán al próximo Papa a partir del 18 de abril), por la patria y porque se acabe el terrorismo, y por todos los difuntos. Las 5.000 sillas colocadas en la explanada de la catedral y en patio de la Armería del Palacio Real han sido ocupadas por fieles, pero otras muchas personas han tenido que seguir el oficio religioso de pie, desde cualquier lugar cercano a la basílica.

En tres momentos el recogimiento se ha convertido en un aplauso: cuando el cardenal ha pedido a los asistentes que no rompan "sus raíces cristianas", cuando ha recordado la despedida de Juan Pablo II en su última visita en 2003 -"¡Hasta siempre España! ¡Hasta siempre, tierra de María!- y cuando ha comentado que el Papa "transmitió y vivió como el Pastor bueno", que el hijo de Dios quiso concedernos. Y, al igual que ocurrió en el Vaticano el pasado día 8, eran muchas las pancartas que pedían que el Papa "sea santo ya".