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LA INVESTIGACIÓN DEL 11-M

Del Olmo afirma que el 11-M fue una "reacción a la posición" de España ante el conflicto de Irak

El juez Garzón decreta prisión incondicional para El Haski y su hombre de confianza, el imán de Puerto de El Carmen

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha establecido como conclusión provisional de su investigación sobre los atentados del 11-M que fueron ideados por varios grupos de islamistas radicales, quienes decidieron "atentar en España como reacción a su posición en el conflicto de Irak". A continuación, el juez Baltasar Garzón ha decretado el ingreso en prisión de El Haski, presunto líder máximo en Europa del Grupo Islámico Combatiente de Marruecos (GICM), y de su hombre de confianza, el imán de la mezquita de Puerto de El Carmen Abdallah Mourib, a quienes acusa de intentar reestructurar una célula de este grupo integrista en nuestro país.

A instancias del fiscal, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha dejado en libertad a los otros dos detenidos en la misma operación, Brahim Atia el Hammouchi y Ali Fahimi, aunque impone a este último la obligación de comparecer diariamente en la comisaría más cercana a su domicilio y le ha prohibido salir del país. Al parecer, Fahimi habría asistido a reuniones en las que El Haski "celebraba los atentados que salían en televisión".

Según el auto dictado por Garzón, el CICM deseaba rehacer sus células en Europa y su líder máximo en este momento, El Haski, "estaba empleado en esta misión desde Lanzarote (como lugar seguro)" contando con Mourib, que desarrollaba "actos de apoyo, cobertura, respeto y sumisión al líder".

Participación en el 11-M

Apenas unas horas antes, el juez Juan Del Olmo, que investiga los atentados del pasado 11 de marzo, había decretado igualmente la medida de prisión incondicional para El Haski, a quien también había interrogado hoy, por idear y contribuir "de forma efectiva" a la masacre en Madrid.

Del Olmo, ante quien ha declarado El Haski antes de hacerlo ante el juez Baltasar Garzón, explica en el auto que el imputado "sería presuntamente un responsable relevante" del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), grupo del que pretendía hacerse con el liderazgo absoluto en Europa. Además, considera que "habría participado en esta condición en la ideación, preparación y contribución efectiva de los atentados terroristas" de Madrid. En la resolución, de 29 páginas, el juez subraya que de las declaraciones de un miembro del GICM, recientemente detenido en Francia, se puede deducir que El Haski "sabía que iban a ocurrir" los atentados, que pretendía esconderse y que él mismo manifestó que había sido "su grupo de España" el autor.

Según Del Olmo, "dos personas hacen alarde de conocer los atentados y se atribuyen su comisión, 'Mohamed El Egipcio', que, evidentemente, lo conocía y que seguramente fue apartado del grupo en el momento definitivo, y Hassan El Haski", quien también "desaparece de la escena" justo antes del 11-M. La resolución añade que la investigación ha permitido determinar que en la matanza están implicados tres grupos: el de Lavapiés, liderado por Jamal Zougam; el de Villaverde, dirigido por Jamal Ahmidan El Chino; y el formado en torno a Sarhane Ben Abdelmajib, El Tunecino, dividido a su vez en el constituido por Mustapha Maymouni y el liderado por El Egipcio. Además, en el 11-M participaron individuos de la célula de Al Qaeda en España, dirigida por Abu Dahdah.

El Tunecino, nexo de unión

A su juicio, no pueden "desconocerse las relaciones de todos los imputados hasta este momento, no sólo a nivel personal, sino conjugado con el elemento de radicalismo islamista y la especial relación de confianza entre concretos imputados, fundado en una intervención significativa de ciudadanos de nacionalidad marroquí, vinculados o integrantes del GICM, y cuyo fruto final fueron las explosiones del 11-M". Su nexo de unión era El Tunecino, uno de los autores del 11-M que se suicidó en Leganés y que mantenía relaciones con integrantes de todas esa células. Fue él, según Del Olmo, quien "busca medios y gente para realizar la misión que ya habían tomado: atentar en España como reacción a la guerra de Irak".

Para ello, se junta con el grupo de El Chino, consigue los explosivos y reúne un grupo con gente de varias de las células antes citadas. Según el juez, "el dato de la reivindicación de los atentados vuelve a situarnos en la esfera del GICM". El Haski ha prestado también declaración esta tarde ante el juez Baltasar Garzón, que asimismo ha interrogado a los otros tres presuntos miembros del GICM detenidos el pasado viernes en Lanzarote. El juez explica que del análisis de los atentados cometidos en Casablanca (Marruecos) el 16 de mayo de 2003, en combinación con otros ejecutados días antes, el 12 de mayo en Riad (Arabia Saudí), se comprueba que en las acciones criminales de Madrid se siguió "esencialmente" la misma táctica, con una adaptación a la realidad española, si bien constata que en el 11-M no concurre el factor suicida de los autores.

El magistrado establece un conjunto de características singulares, coincidentes en operaciones inspiradas por Al Qaeda: "uso de artefactos explosivos, células islamistas integradas por nacionales del país con conexiones en el exterior, ataques simultáneos y coordinados, acciones suicidas y objetivos occidentales". Según fuentes jurídicas, El Haski ha negado todas las acusaciones que se formulan contra él. Tras comparecer ante Del Olmo, ha sido conducido al despacho del titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia, Baltasar Garzón, para comparecer en relación a otro sumario relativo a Al Qaeda en el que está presuntamente implicado.