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Aznar reclama la herencia cristiana de Europa durante su intervención en el Foro Ambrosetti

El presidente español vuelve a justificar la guerra de Irak y pide que "no se juegue" con la relación transatlántica

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, ha reclamado esta mañana, durante su intervención en el Foro Ambrosetti, la conveniencia de incluir en la futura Constitución europea una referencia a la "herencia cristiana", al tiempo que ha subrayado su oposición a reabrir los acuerdos del Tratado de Niza. Además, ha vuelto a justificar la guerra de Irak, que en su opinión "fue justa".

Fuentes oficiales han explicado el contenido de la intervención, a puerta cerrada, de Aznar en el Foro Ambrosetti, que reúne en su 29 edición a un gran número de líderes del mundo en el palacio de Villa D'Este, a orillas del Lago de Como, en la frontera con Suiza. Aznar ha intervenido en uno de los debates de la mañana, La UE: Convención e Instituciones, junto a los jefes de Gobierno de Francia, Jean Pierre Raffarin; Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y Austria, Wolfgang Schüssel, moderados por el ex primer ministro israelí Simón Peres.

Con concreción y sin retórica, según las fuentes, Aznar ha expuesto sus ideas sobre el proceso de construcción europea, con una advertencia a la Conferencia Intergubernamental, ya que deberá ser la instancia que decida sobre el futuro de la UE y no la Convención que, a su juicio, "ha tomado decisiones sobre asuntos para los que no tenía mandato".

Una Europa aconfesional

En este contexto, Aznar ha señalado que no comprende por qué no hay una referencia a la herencia cristiana de Europa, ya que sin ella no es posible explicar la actual Europa, pero no tanto por la creencia como por la libertad, la igualdad y el respeto a los derechos humanos que hay en la esencia del cristianismo, sea cual sea la confesión. Para el presidente, esto no debe ser obstáculo alguno en la futura UE para otras creencias o incluso para los no creyentes, porque no se trata de una unión confesional.

Bajo su punto de vista, el futuro de Europa tiene tres ejes: la fortaleza institucional y económica, el "buen gobierno" y, además, la buena marcha de la economía de cada país en particular. Como ciudadano europeo, Aznar ha indicado que una de sus preocupaciones es el mantenimiento del crecimiento económico de todos los países de la zona euro, y también el mantenimiento de la credibilidad en el mundo, lo que enlaza con el "buen gobierno" de los países.

Aznar ha reclamado además la necesidad de cumplir los acuerdos europeos y en ese contexto incluye el Tratado de Niza, con énfasis en la importancia que tiene para la credibilidad la estabilidad constitucional frente al cambio constante. Respecto a Niza, Aznar ha insistido en que entronca con la necesidad de fortaleza y buen gobierno, al tiempo que ha destacado los efectos que tiene para la paz, que "no se juegue con la relación transatlántica". Finalmente, Aznar se ha referido a la guerra de Irak, respecto a la cual ha asegurado que la "intervención fue justa", ya que el régimen de Sadam Husein era una amenaza para la comunidad internacional y por sus desafíos a la legalidad internacional.