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LA VISITA DEL PAPA | El encuentro con los jóvenes

El Papa denuncia "el nacionalismo exasperado" ante medio millón de jóvenes en Madrid

Juan Pablo II: "Los jóvenes sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad"

La explanada del aeródromo de Cuatro Vientos, abarrotada por más de medio millón de personas desde este mediodía, ha estallado en aplausos y vivas a la Iglesia con la llegada del Papa. En su discurso, Juan Pablo II ha defendido la necesidad de mantenerse "lejos del nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia" y ha vuelto a apelar a la paz en el mundo.

El comienzo del discurso papal se ha visto jalonado de constantes y entusiastas te queremos provenientes de una audiencia totalmente entregada. Las primeras palabras de Wojtyla han sido de agradecimiento, en especial a los jóvenes que "habéis venido de lejos", y de emoción, por "vuestra calurosa y cordial acogida". A ellos les ha dirigido un mensaje muy claro: "Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad. Sigo creyendo en vosotros".

El Papa ha recordado a los jóvenes cuánto le preocupa la paz en el mundo y ha asegurado que "la espiral de violencia, terrorismo y guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte". Ha afirmado que la paz es, ante todo, "un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior". "Hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón", aseveró.

"Una Europa fiel"

A lo largo de su discurso, el Papa ha abogado por una "Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos".

El Pontífice ha criticado asimismo "la falta de interioridad" de la cultura actual, la "ausencia de contemplación". "Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma", ha señalado.

Juan Pablo II ha concluído invocando a María, rogándole por los "jóvenes llenos de sueños y esperanzas" y ha intercedido ante la Virgen para que éstos "sean testigos de Cristo resucitado, apóstoles humildes y valientes del tercer milenio y heraldos generosos del Evangelio".