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Una monja de clausura protagoniza una campaña publicitaria en Italia

Sor María Ancilla Hohenegger asegura que los 5.000 euros recibidos a cambio serán destinados a beneficencia

En contra de la moda imperante en el mundo de la publicidad, que exige bellas mujeres y apuestos varones para promocionar un producto, un banco de la región italiana del Alto Adigio, al norte del país, ha escogido a la priora de un convento de clausura como imagen en su última campaña para captar clientes.

Se trata de sor María Ancilla Hohenegger, responsable del convento benedictino de Sabiona, quien aparece estas Navidades en las páginas de la prensa local haciendo publicidad para la banca Raiffesien. La religiosa ha explicado que los 5.000 euros recibidos por la entidad serán destinados a beneficencia, y que por ese motivo accedió a prestar su imagen, tras consultar con los superiores de su orden.

Además, según asegura en una entrevista concedida al diario Alto Adige, le ha servido para lanzar un mensaje navideño, ya que en la fotografía en que aparece ella se puede leer un mensaje suyo que recuerda a los fieles que "Jesucristo es la luz del mundo". Sobre el hecho insólito de que una monja de clausura haya participado en una campaña publicitaria, explica que queda justificado con el fin benéfico de la iniciativa. "La clausura -dice- es silencio, oración y meditación. Pero ello no significa aislarse e ignorar los problemas de los que sufren".

Las monjas ya tienen un 'jeep'

El convento de sor María Ancilla, en el que convive con otras cuatro religiosas, fue edificado a fines del Siglo XVII en un lugar escarpado en las cercanías de la localidad de Bressanone, en los Alpes italianos. Hasta hace poco, las religiosas salían del convento a caballo para depositar su voto con ocasión de las convocatorias electorales. Aunque sus contactos con el mundo exterior siguen siendo escasos, al menos ahora han comprado un jeep para bajar al valle.

No es la primera vez que el Banco Raiffesien elige a un religioso para una campaña publicitaria. En el pasado año el escogido fue un monje franciscano, en una campaña que fue un gran éxito y que ha animado a los responsables de la entidad financiera a repetir la experiencia.