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SOBERANÍA

Gran Bretaña no cambiará el 'status' de Gibraltar al margen del Tratado de Utrecht

La colonia estudia proponer a Londres un cambio en su Constitución para avanzar hacia la independencia

Desde Madrid, el presidente del Gobierno español, José María Aznar, había advertido esta mañana a Londres de que "cualquier alteración del status de Gibraltar representaría una quiebra grave del Tratado de Utrecht y, en consecuencia, España lo consideraría un acto muy grave".

Los partidos políticos gibraltareños acordaron hace unos días proponer a Gran Bretaña una reforma en su Constitución de 1969 para incluir el derecho a la autodeterminación, de forma que la colonia pudiera independizarse previo referéndum al respecto. Ayer el Gobierno inglés se mostró dispuesto a discutir el proyecto, pese a que choca con el Proceso de Bruselas, el diálogo abierto por ambos países en 1984 y congelado en 1997.

Gran Bretaña ha afirmado hoy que estudiará toda propuesta de las autoridades gibraltareñas "en su debido momento", pero siempre dentro de la legalidad internacional vigente. Además, Londres ha considerado "abierto" el Proceso de Bruselas, pese a reconocer que no ha habido el menor gesto británico para descongerlo desde la última petición española en ese sentido.

El Tratado de Utrecht, firmado como armisticio entre Inglaterra y España el 13 de julio 1713, establece, entre otras cosas, que Gibraltar no puede aspirar a la autodeterminación, y que pasará a soberanía española en el momento mismo en que deje de ser colonia británica.

El Partido Conservador británico ha tachado de "demasiado ambiciosa" la pretensión gibraltareña, afirmando que el status legal de la colonia deberá seguir fundamentado en el Tratado de Utrech. El portavoz de Exteriores del partido, Francis Maude, ha afirmado que "pese a ser historia antigua, el Tratado es la base legal en esta materia", y se ha mostrado esceptico respecto a que Gran Bretaña y Gibraltar pudieran alterar el orden actual de las cosas sin contar con España.

Gibraltar, situado al sur de la Península, junto a la localidad gaditana de La Línea, tiene 5,5 kilómetros cuadrados, y está habitada por apenas 30.000 personas. Se trata de la única colonia que existe en la actualidad en territorio europeo.

Artículo X del Tratado de Utrech

"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno.

Pero, para evitar cualquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se ven reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvencina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos u de las naves surtas en el puerto.

Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarán al fisco y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados.

Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se dé entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comericio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de Africa, ha de entederse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y sus naves que sólo vienen a comerciar.

Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitadores de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana. Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla".

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