Opinión
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Un año educativo con sombras y luces

La mayoría hemos aprendido a apreciar la educación presencial, el valor de la escuela colaborativa, clave para la socialización

Ultimo dia de clase antes de las vacaciones de navidad en el colegio EL Valles.
Ultimo dia de clase antes de las vacaciones de navidad en el colegio EL Valles.Cristóbal Castro

Cerramos un año que posiblemente haya sido el más complicado de gestionar y también el más difícil para toda la comunidad educativa de las últimas décadas. Empezó el 2020 con noticias que nos llegaban de China y de cómo se había ido adaptando el sistema educativo ante una creciente pandemia. No podíamos imaginar que tres meses después nuestras escuelas e institutos se cerraran, para abrirse al día siguiente a la educación no presencial, a la educación a distancia.

Esta fue la primera sombra del año, millones de niños y jóvenes tuvieron que adaptarse a las nuevas circunstancias de aprender a distancia con sus profesores, a través de plataformas educativas y de los recursos que estaban disponibles, un verdadero trabajo colaborativo que implicó a docentes, estudiantes y familias.

La mayoría salió adelante gracias al esfuerzo de todos y todas, a un esfuerzo compartido en el que ha sido clave también la implicación de las familias. De los meses en confinamiento, los docentes han aprendido mucho: disciplina personal para hacer autoformación, conocimiento de recursos informáticos, diseño de actividades sin proceso de experimentación previa. Pero, sobre todo, la mayoría hemos aprendido a apreciar la educación presencial, el valor de la escuela colaborativa, clave para la socialización. La calidad educativa de la escuela presencial y todo lo que ella conlleva ha demostrado que es insustituible por la educación a distancia.

El final de curso fue superado. Para ser justos, hay que reconocer el enorme esfuerzo realizado por docentes, alumnado y familias, pero también ayudó el ajuste de la normativa para facilitar los procesos de docencia y de evaluación, con el objetivo de no perjudicar a ningún alumno o alumna.

Y llegamos al curso 2020-2021, un curso precedido de múltiples profecías que pronosticaban un curso imposible, lleno de riesgos, de anuncios catastrofistas que afirmaban que nuestro sistema educativo no estaba preparado para la vuelta al cole en condiciones de seguridad. Meses después podemos decir que los centros educativos no han sido simplemente seguros, sino que han servido como modelo de funcionamiento responsable y dique de contención ante la extensión del virus. Como prueba, las pocas aulas y centros que han sido cerradas y ello gracias a la profesionalidad de docentes, equipos directivos, y la responsabilidad a la vez del alumnado y sus familias.

No ha sido un año normal, pero se está demostrando que ante la cruda adversidad que este virus supone, el sistema educativo ha hecho frente a él. Y la necesidad de la educación y su importancia han ganado.

Seguimos avanzando en el año 2020, y finalizamos este trimestre y este año con luces, las de una nueva ley educativa que va a permitir que muchas deficiencias que se han detectado a lo largo de estos últimos meses sean compensadas con una visión y estrategia de futuro para la educación española.

La sombra de la brecha social y digital serán compensadas por una lucha decidida por la equidad, la igualdad de oportunidades y la estrategia digital que quedan plenamente recogidas en la LOMLOE. La flamante ley educativa va a permitir acabar con la segregación escolar como una de las más vergonzosas deficiencias que tenemos en la educación española y de manera particular en algunas comunidades autónomas, caso Madrid.

No es posible defender una sociedad más justa cuando se permiten abusos en los centros, y se segrega al alumnado vulnerable a la vez que se le impide ejercer la verdadera libertad de elección de centro, es decir, que su elección no esté vinculada a los recursos económicos de su familia.

Esto es lo que está en juego, que los fondos públicos destinados a la educación española sean utilizados para dar las mismas oportunidades a todos los alumnos y alumnas, y no sólo a unos pocos.

Avanza en inclusión educativa, en ese derecho al aprendizaje junto con compañeros y compañeras con distintas competencias y capacidades es sin duda otra de las luces que iluminan la LOMLOE. Cumplir con los derechos de las personas con discapacidad y garantizar los derechos de la infancia son un motivo de orgullo para las personas que creemos en la igualdad real y efectiva y en el verdadero y auténtico fin de la educación, que el menor sea el centro alrededor del cual gira la política educativa. Este objetivo nos lleva a defender el éxito escolar de todos y de todas, proporcionar una educación de calidad, una educación moderna y contemporánea, centrada en un aprendizaje competencial, interdisciplinar y colaborativo, tal y como se lleva a cabo en los países líderes en educación.

Éstas son tres de las grandes luces de la LOMLOE que eliminan las sombras de la LOMCE: inequidad, segregación y currículo enciclopédico y obsoleto. Sombras educativas acompañadas de nuevas sombras, las alimentadas por la divulgación de falsedades, de titulares sensacionalistas infundados, por fake news promovidas por una derecha insaciable y sin escrúpulos que ante todo y sobre todo utiliza cualquier recurso a su alcance para manipular y desgastar a este gobierno, y ha encontrado en la LOMLOE una causa sin causa, que ha hecho suya. Pero olvidan lo más importante, la educación es de toda la sociedad y para toda la sociedad, la mayoría social española no está instalada en juegos de falsos conceptos, sino en la búsqueda de un modelo educativo en el que quepamos la mayoría, y así es la nueva ley.

Finaliza el 2020, año de cambios educativos, estamos atravesando una pandemia, hemos avanzado a pasos agigantados para adquirir competencia digital, hemos transformado y adaptado aulas, y diseñado programas educativos para no dejar a nadie atrás, destinando 2.000 millones de euros del fondo COVID. Todo ello ha servido también para incorporar todos estos aprendizajes y experiencias acumuladas en la nueva ley, la LOMLOE, que nace con una doble vocación, la de corregir errores del pasado y poner las bases para los cambios que requiere la educación del futuro. ¡Bienvenida seas, LOMLOE!

María Luz Martínez Seijo es secretaria de Educación y Universidades del PSOE y portavoz de Educación

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