Un ‘meteorito’ llega al planeta naranja: así pretende Christel Heydemann revolucionar Orange

La nueva consejera delegada asume el puesto con la tarea de volver a poner en órbita al gigante francés de las telecomunicaciones

Christel Heydemann, próxima consejera delegada de Orange.
Christel Heydemann, próxima consejera delegada de Orange.ERIC PIERMONT (AFP via Getty Images)

Todo corredor sabe que, casi más importante que la velocidad, es saber mantener el ritmo. La carrera de la nueva consejera delegada de Orange, Christel Heydemann, parece más un esprint que los medios maratones y caminatas de montaña a los que es tan aficionada. Pero la constancia ha sido también una clave del éxito de esta ejecutiva que, a los 47 años, se convierte en la segunda mujer que dirige una empresa del CAC 40, el principal índice bursátil francés, y una de las también muy escasas mujeres a los mandos de una empresa tecnológica.

Eso sí, una cosa es llegar a la cumbre y otra mantenerse. Y los desafíos que afrontará Heydemann desde lo más alto de su carrera profesional no son pocos: Orange es un gigante —más de 137.000 trabajadores en 26 países con 266 millones de clientes y un volumen de negocios de 42.522 millones en 2021—, pero con numerosos deberes internos y externos, empezando por su segundo mercado más importante pero extremadamente fragmentado: el español. Acosado por una fuerte competencia y guerra de precios, el volumen de negocios de Orange España ha sufrido una caída constante desde hace dos años. “España es el Vietnam” de Orange, dijo a Le Monde un directivo de la competencia de la compañía francesa. En 2021, los ingresos de la filial española de Orange cayeron un 4,7% y el beneficio se contrajo un 12,7%, según los resultados publicados esta semana por la compañía. En este contexto, en el mercado han surgido quinielas que emparentan a la firma francesa con Másmóvil. “Estamos trabajando activamente en la consolidación en España”, ha reconocido el consejero delegado saliente de Orange, Stephane Richard. durante la presentación de las cuentas anuales.

Las tareas pendientes de puertas adentro tampoco son menores. El grupo necesita urgentemente mejorar su capitalización bursátil, que en cinco años ha perdido un tercio de su valor. Algo que podría hacer impulsando la cotización de su filial de ciberseguridad, Orange Cyberdéfense, uno de los “tesoros” de la compañía, una de las muchas decisiones en las que Heydemann tendrá la última palabra. También tiene ante sí un problema estructural: Orange debe cerrar su red de cobre de la que, en Francia, siguen dependiendo unos 20 millones de franceses y empresas para tener teléfono y ADSL en las zonas que todavía no están cubiertas por la fibra, que deberá llegar hasta estos lugares como tarde en 2030.

Deberá además vigilar el ambiente social de una empresa muy “traumatizada”, como ha recordado el predecesor de Heydemann, Stéphane Richard, que tomó los mandos de la compañía en 2010 y tiene que abandonarla tras ser condenado en noviembre por “desvío de fondos” en el caso de arbitraje que implicó al fallecido empresario Bernard Tapie y salpicó también a la hoy directora del BCE, Christine Lagarde. A su llegada, la empresa salía apenas del denominado caso de los suicidios de France Télécom, antiguo nombre de Orange, cuyos directivos fueron llevados a juicio en 2019 por “acoso moral”, por imponer un sistema de trabajo que causó una oleada de suicidios entre los trabajadores tras la privatización del antiguo monopolio público de las telecomunicaciones.

En este marco de alta sensibilidad, Heydemann deberá encima llevar a buen término el acuerdo intergeneracional 2022-2024 cerrado a finales del año pasado entre la directiva y los sindicatos. Por este, Orange se compromete a reclutar al menos a 8.000 personas con contrato indefinido en Francia en los próximos dos años, con una “atención particular” para los menores de 30 años. A la par, propone desde el 1 de enero y hasta el primer día de 2023 un “nuevo sistema a tiempo parcial” voluntario para los empleados más mayores.

Esta aficionada al trekking y a la escalada —aunque abandonó este deporte tras tener a sus dos hijos—, a la que amigos, compañeros y hasta sindicalistas le reconocen mano izquierda para negociar (fue responsable de recursos humanos en Alcatel-Lucent) y facilidad para las interacciones sociales, se caracteriza por tener un claro acento feminista y un optimismo del que seguramente tendrá que echar mano más de una vez en su nuevo desafío. “Siempre veo el vaso medio lleno, estoy convencida de que la gente tiene ganas de participar en proyectos positivos. Nada puede frenar a un equipo convencido”, dijo a Les Echos.

Preparación no le falta. Licenciada en las prestigiosas escuelas Politécnica de Francia y de Ingeniería de Caminos con un paso por el Ejército de Tierra, y nombrada young global leader del Foro de Davos en 2012, se ha forjado una sólida carrera en diversos sectores ligados a la tecnología. Comenzó en 1997 en Boston Consulting Group. Solo dos años más tarde se pasó a Alcatel, donde tuvo un papel importante en el proceso de fusión con Lucent antes de pasar a ser directora general de recursos humanos. En 2014, entró en Schnei­der Electric como directora de alianzas estratégicas, aunque apenas tres años después (no por nada la llaman “meteorito”) fue nombrada presidenta-directora general de Schneider Electric Francia, puesto que ocupó hasta que en mayo del año pasado la designaron directora general de operaciones en Europa.

Políticas paritarias

Aunque no ha habido voces disonantes tras su elección, Heydemann no era la opción favorita de Orange, que se decantaba mayoritariamente por el responsable de ventas del operador estado­unidense Verizon, Frank Boulben, o por el actual director general delegado del grupo, Ramón Fernández. Decisivo para su nombramiento fue el apoyo del Gobierno —el Estado es el primer accionista de Orange, con más del 20% del capital—, que vio una oportunidad de hacer un guiño a las políticas paritarias (no siempre seguidas dentro de su Ejecutivo) en un mundo tan masculinizado como son los miembros del CAC 40.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, “desea que más mujeres accedan a puestos de gobierno en las grandes empresas” francesas, según filtró su Gabinete. El nombre de Heydemann llevaba tiempo sonando en los pasillos del Gobierno. En 2018, el propio Le Maire y la entonces responsable de Igualdad, Marlène Schiappa, la invitaron a participar en una mesa redonda “para la igualdad profesional”. El año pasado, entregó a la ministra de Trabajo, Elisabeth Borne, el informe Modelo francés de conciliación entre la vida de los hijos, la vida de los padres y la vida de las empresas que coescribió con el sociólogo Julien Damon, que la describe como una mujer “sana, trabajadora, rápida, con los pies en la tierra, para nada una criatura de comunicación política”. También para la vicepresidenta de la principal patronal francesa Medef, Dominique Carlach, el nombramiento de Heydemann es una “buena señal de progreso” que “responde a una expectativa de la sociedad”.

Tal como preconiza en su informe sobre conciliación, no tendrá que hacerlo todo sola: al igual que en Renault, el Estado ha optado por una dirección bicéfala en Orange. Además de Heydemann, el gigante tecnológico deberá elegir así a un presidente (o presidenta) antes del 19 de mayo, fecha de la junta de accionistas de Orange.

Sobre la firma

Silvia Ayuso

Corresponsal en Bruselas, después de contar Francia durante un lustro desde París. Se incorporó al equipo de EL PAÍS en Washington en 2014. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y continuó en la alemana Dpa, para la que fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.

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