CRISIS DEL CORONAVIRUS

El grifo de los dividendos se cierra

La crisis económica derivada de la pandemia obliga a las empresas cotizadas a hacer acopio de liquidez

Ana Botín, presidenta del Banco Santander, en la presentación de los resultados de 2019 el pasado enero.
Ana Botín, presidenta del Banco Santander, en la presentación de los resultados de 2019 el pasado enero.Pablo Blazquez / Getty Images

Aunque suene extremo, los analistas hablan de supervivencia de las empresas con esta crisis que nos ha traído la covid-19. El objetivo es sobrevivir y para ello cuanto más dinero tengan las compañías y dependan menos de la deuda, más posibilidades tendrán de aguantar y sortear esta pesadilla. Y ese intento de fortalecerse pasa por reducir o eliminar la parte del beneficio que se destina a retribuir a los accionistas, es decir, el dividendo. El inversor tendrá que esperar a la recuperación de la economía y su traslado al beneficio empresarial para volver a las cifras de 2019, cuando las cotizadas españolas dieron a sus accionistas 30.544 millones de euros.

Ricardo Cañete, gestor de Bestinver considera que la caída del dividendo afectará a todo el mercado español: “La reducción de los beneficios en 2020 puede ser importante, dadas las estimaciones que hay, como la publicada por el FMI de un desplome del 8% para el PIB de España. Por otra parte, si el balance de las compañías estaba saneado podrán acceder a financiación más fácil, pero si ya contaban con abundante deuda lo tendrán más difícil. En estos casos los recortes de dividendos pueden ser mayores”.

En el primer trimestre de este año, las cotizadas de la Bolsa española han pagado en dividendos a sus accionistas 2.852 millones de euros, un 23% menos que en 2019. Pero como indican en Bolsas y Mercados Españoles (BME), este descenso obedece a que el Banco Santander ha dejado de abonar los 1.005 millones que pagó en el primer trimestre de 2019. La entidad ya ha anunciado que no pagará dividendo complementario de 2019 y tampoco los de 2020. El resto de la banca también ha decidido aplazar sus pagos, con la salvedad de Caixabank que anunció que los reducía a la mitad.

Una decisión auspiciada por el BCE para la eurozona y que han seguido también países como el Reino Unido. Incluso el banco estadounidense JP Morgan estudia suspender su dividendo este año, algo no conocido en toda su historia, iniciada en 1895. Pero no sólo los bancos: Ford, Inditex, Airbus, IAG, H&M, Amadeus… ya han anunciado que no pagarán a sus accionistas o que lo aplazan hasta ver qué ocurre con la Covid-19. En otros casos como Repsol o Coca-Cola European Partners se ha puesto fin a la anunciada recompra de acciones como otro método de retribuir al accionista.

Beltrán Parages, socio fundador y director de Relación con Inversores de Azvalor explica los motivos de estas decisiones: “Hoy, parece que lo interesante es que las compañías fortalezcan su capacidad de autofinanciación lo máximo posible y por tanto parece muy prudente que hagan buen usos de esos recursos, siendo el beneficio anual el más lógico, para aumentar esa capacidad de autofinanciación sin tener que recurrir al aumento de deuda o la venta de activos o acciones de la propia compañía. Y además garantizar la supervivencia en esta crisis es el principal reto de las empresas”.

Los inversores y expertos se preguntan cuál será la caída de los dividendos en las Bolsas, tanto la española como las mundiales. Desde el banco estadounidense Goldman Sachs estiman que los dividendos del índice S&P 500 disminuirán en un 25% en el balance final de 2020. Según sus cálculos, estos pagos crecieron un 9% durante el primer trimestre de este año, “sin embargo, esperamos una ola de suspensiones, recortes y eliminaciones de dividendos que darán como resultado que estos pagos disminuyan en un 38% durante los próximos nueve meses”, explican en un reciente informe.

Rory Bateman, responsable de Renta Variable de la gestora de fondos británica Schroders, toma como referencia la crisis financiera mundial de 2008 a 2009 donde los ingresos por dividendos cayeron un 18% en dólares a nivel mundial. Sin embargo, la directora de inversiones del equipo de Global Equity Income de Janus Henderson, Jane Shoemake, eleva esta cifra hasta el 40% si tomamos, dentro de esta crisis, los referentes del año de mayor pago de dividendos y el del menor abono.

En 2008, la banca estaba en el centro de la propia crisis, la de Lehman Brothers. Todo empezó con la desaparición del mercado interbancario ante la desconfianza entre entidades para prestarse dinero. Eliminar el dividendo en esos tiempos era hacer una declaración ante la comunidad internacional de que un banco concreto tenía problemas. Ahora, sin embargo, los bancos no son los protagonistas de la crisis y es mucho más fácil “vender” la supresión o el recorte de este pago a los accionistas bajo la bandera de fortalecer el balance.

Impacto en la banca

Las entidades financieras encontraron la solución en los dividendos pagados con más acciones del banco, el llamado scrip dividend, que explica el crecimiento exponencial del número de títulos en circulación y la imposibilidad, entre otras cosas, de volver a precios del pasado. Curiosamente, ahora cuando los bancos empezaban a pagar su dividendo en metálico, la Covid-19 los ha eliminado o disminuido.

De los 28.064 millones de euros abonados en dividendo en la Bolsa española en 2008, nada menos que 10.776 millones provenían de la banca, siendo el grupo más importante en los pagos. Pero el mejor año de dividendos en el mercado español durante la pasada crisis financiera fue 2009, cuando se repartieron entre los accionistas 32.298 millones. Al año siguiente el volumen cayó hasta los 24.288 millones de euros (8.010 millones menos). Un descenso del 24,7%, porcentaje que se verá superado tras la decisión de la banca de no pagar en 2020.

Lo lógico será esperar un descalabro mayor en 2020, aunque la cultura del dividendo está muy arraigada en Europa para el futuro. “Las rentabilidades de los dividendos en el Viejo Continente pueden tardar mucho tiempo en volver al nivel del año pasado, ya que es probable que las empresas se vuelvan más conservadoras estructuralmente a la hora de establecer sus políticas de dividendos. Sin embargo, las secuelas de crisis pasadas sugieren que, si bien las empresas pueden cambiar su comportamiento durante un par de años, a menudo vuelven a los usos y costumbres anteriores”, explican desde Schroders.

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