Dos secretarios de Estado de Escrivá anuncian en apenas 24 horas su salida del ministerio

Los dos altos cargos dejan su puesto cuando se están negociando las reformas clave del reglamento de Extranjería, las pensiones y los autónomos

El secretario de Estado de Seguridad Social, Israel Arroyo.
El secretario de Estado de Seguridad Social, Israel Arroyo.efe

En menos de 24 horas, los secretarios de Estado de Migraciones, Jesús Perea, y de Seguridad Social, Israel Arroyo, han anunciado que abandonan sus cargos dentro del ministerio de José Luis Escrivá. Las dos salidas se producen en un momento clave para el Gobierno, con el cambio del reglamento de la Ley de Extranjería, la segunda parte de la reforma de las pensiones y la de los autónomos todavía pendientes. Estas dos últimas, además, están dentro de las reformas a las que se ha comprometido el Ejecutivo con Bruselas para obtener los fondos del plan de recuperación, con el que España recibirá unos 70.000 millones de euros.

A Israel Arroyo, que dejará su cargo como secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, lo sustituirá Borja Suárez, que venía ocupando el puesto de director general de ordenación de la Seguridad Social. Fuentes del ministerio que dirige José Luis Escrivá justifican la salida de Arroyo por el “desgaste” acumulado durante una legislatura intensa, en la que se han abordado, entre otras cuestiones, una reforma laboral y otra de pensiones. Estas mismas fuentes califican el relevo de Suárez de “continuista”, puesto que este ha participado activamente con Arroyo en todas las negociaciones. A pesar de que no se ha concretado todavía el día en el que se oficializará el cambio, una vez que se produzca Arroyo regresará a su anterior puesto de analista en la Airef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal).

La frenética actividad dentro del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha castigado a aquellos que han desempeñado una mayor actividad en los últimos años. Es el caso de Arroyo, quien ha intervenido, por su condición de secretario de Estado, junto con los responsables del Ministerio de Trabajo, en las sucesivas negociaciones para abordar fórmulas con las que hacer frente a los efectos económicos de la pandemia. Así sucedió con el despliegue de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) con los que se hizo frente a la paralización de la actividad; así como con la implementación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) o con la gestión de las prestaciones para los autónomos. Fuentes cercanas al propio Arroyo recuerdan aquellos días como una de las experiencias laborales “más estresantes” de su carrera.

A la izquierda, Israel Arroyo, secretario de Estado de Seguridad Social, junto con Borja Suárez, director de Ordenación de la Seguridad Social.
A la izquierda, Israel Arroyo, secretario de Estado de Seguridad Social, junto con Borja Suárez, director de Ordenación de la Seguridad Social.

Pero su tarea principal (y la del Ministerio de Seguridad Social) se ha concentrado en las aprobaciones de las reformas laboral y de pensiones. Esta última se encuentra inmersa en su segunda fase, con dos puntos claros en el horizonte más cercano: la ley de los fondos públicos de pensiones —que se vota el miércoles en el Senado tras un atribulado paso parlamentario―; y el diseño del nuevo sistema de cotización por ingresos reales para los autónomos, que continúa sin definirse. Tras la última reunión del lunes, el ministerio se ha comprometido a trasladar una nueva propuesta de tramos a las organizaciones de trabajadores por cuenta propia a lo largo de la semana, con los que volverá a reunirse el próximo lunes.

Una vez que se cierren estos dos frentes, seguirán quedando pendientes otros apartados (los más espinosos) de esta segunda pata de la reforma, como son la adecuación de las carreras laborales y de las bases de cotización para revisar el cálculo de la jubilación —que se encuentran dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y, por lo tanto, bajo la lupa de Bruselas―, y que despiertan mayor controversia dentro del seno del Gobierno de coalición. A pesar de que todavía no se conoce la fecha en la que se producirá la toma de posesión de Suárez, todo hace indicar que será este el que capitanee estas dos últimas negociaciones.

Tercera responsable de Migraciones en dos años y medio

En cuanto al relevo de Perea, que dejará su cargo apenas un año y dos meses después de asumirlo, el ministro José Luis Escrivá propondrá a Isabel Castro (Madrid, 1979), actual directora general de Coordinación, Relaciones con el Parlamento, Derechos y Diversidad en el Gobierno de las Islas Baleares, como nueva secretaria de Estado de Migraciones. Castro será la tercera en ocupar ese puesto en los dos años y medio que Escrivá lleva como ministro.

Perea se marcha en un momento clave para el ministerio, que se encuentra inmerso en la acogida y atención del éxodo ucranio y en el cambio del reglamento de la Ley de Extranjería, que facilitará la incorporación al mercado laboral de miles de inmigrantes. El secretario de Estado se va con el texto encarrilado, pero antes de que se apruebe. Lo esperan en La Moncloa, su anterior destino, donde dirigirá el equipo de discursos de Pedro Sánchez, según fuentes del Gobierno.

El mandato de Perea ha estado marcado por diversos escenarios complejos que han supuesto muchísima presión mediática y política en el ministerio. Desde los coletazos de la crisis de acogida en Canarias, pasando por la recepción de más de 2.000 afganos el verano pasado o el embate con el Ministerio del Interior para facilitar las autorizaciones de residencia y trabajo a los menores y jóvenes extranjeros.

Antes de asumir la cartera migratoria, Perea, licenciado en Derecho, integraba el gabinete de Sánchez como director del Departamento de Información Autonómica de la Secretaría de Estado de Comunicación, y ya redactaba algunos de los discursos del presidente. En abril del año pasado sustituyó en el cargo a Hana Jalloul, cuando dejó la Secretaría de Estado para presentarse a las elecciones de la Comunidad de Madrid como número dos de Ángel Gabilondo. Tras el resultado, el peor de la historia en la comunidad, Jalloul dejó la Asamblea madrileña para integrar la ejecutiva del PSOE.

El baile de sillas en el Ministerio de Migraciones es ya habitual. La sede de la calle José Abascal ha vivido recurrentes idas y venidas de varios cargos de diferente responsabilidad. En febrero, Escrivá llevaba al Consejo de Ministros el cese de Elena Biurrun tras solo tres meses como directora general de Programas de Protección Internacional y Atención Humanitaria. Biurrun, que entró al ministerio como jefa de gabinete del ministro, era ya la cuarta responsable de ese puesto, clave en la acogida de miles de inmigrantes y solicitantes de asilo. Y el enésimo movimiento desde que Escrivá formó su equipo de confianza.

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