Gentiloni: “Estamos abiertos a considerar más sanciones contra Rusia, pero ahora no pensamos en medidas relacionadas con la energía”

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, se muestra confiado en que la “guerra afectará a la recuperación, pero no la hará descarrilar”

El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, el martes durante una rueda de prensa en Bruselas.
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, el martes durante una rueda de prensa en Bruselas.YVES HERMAN (REUTERS)

Apenas ha pasado media hora desde que el comisario de Economía, Paolo Gentiloni (Roma, 67 años), ha presentado las recomendaciones que deben seguir los Gobiernos de los Estados miembros para elaborar los presupuestos de 2023. Era el día señalado desde hace tiempo para empezar a volver al viejo orden fiscal: límite de déficit 3% del PIB y techo de deuda en el 60%. Pero la guerra en Ucrania ha cambiado todo el escenario. Otra vez la incertidumbre ―en los dos años anteriores, por la pandemia― se adueña de todo. Las decisiones casi se toman a ciegas. Y el ex primer ministro italiano sabe que cualquier afirmación puede quedar vieja en un día.

Por eso, en esta entrevista con EL PAÍS y otros cinco medios europeos, llena su discurso de advertencias, que en alguna ocasión empiezan con un “ahora, miércoles a las tres de la tarde”, las cosas están así. Igual el jueves, a las tres de la tarde, la frase que sigue ya es vieja.

Pregunta. Al presentar las guías para la elaboración de los presupuestos de 2023, ha señalado que las sanciones a Rusia y la guerra pueden aumentar más la inflación. ¿Tiene un cálculo preciso?

Respuesta: No sabemos mucho del impacto de esta crisis. Conocemos el impacto en precios y en la energía. Esta mañana el gas ha subido un 28% y desde que ha empezado la guerra, un 85%. Nuestra expectativa es que los precios estén altos buena parte del año, si no todo. Depende de la situación. En cambio, hace tres semanas preveíamos que bajaran en la segunda parte de 2022.

P. ¿Y cómo esperan que afecte sobre la actividad económica?

R. La guerra afectará a la recuperación, pero no la hará descarrilar. Un riesgo es que caiga la confianza, y eso debilitaría el consumo y la inversión. Otro está en el precio de la energía. Las reservas de gas en la UE están algo por debajo de lo que estaban el año pasado y deberíamos reponerlas. El tercer riesgo son las cadenas de suministro. El comercio con Rusia solo es un 5% para la UE, y un 37% al revés. No es un gran problema, pero hay que controlarlo. Por ejemplo, hay que vigilar los precios del trigo o el aceite de girasol, que están disparados. Y hay materiales como el titanio y el paladio, que son estratégicos en la industria. Por último, las finanzas, aunque ese riesgo es menor que en 2014. Hay un problema, pero no un gran problema. Es mucho mayor en el caso de Rusia. El impacto de las sanciones es incluso más grande y rápido de lo que esperábamos.

P. Una de las ausencias en las sanciones impuestas a Rusia está en sus exportaciones energéticas (gas y petróleo). ¿Podría ser una opción si la situación empeora, pese a la amenaza sobre la recuperación?

R: Creo que las sanciones que hemos adoptado son muy efectivas. Forman parte de un acuerdo que se discutió ayer entre los ministros de finanzas del G-7. Este es el estadio actual, miércoles a las tres de la tarde. Por supuesto que estamos abiertos a considerar más medidas, pero ahora no estamos pensando en medidas relacionadas con la energía.

P. ¿Cómo van a poder invertir los países con una gran deuda, como pide la comunicación fiscal, y a la vez reducirla para ganar margen?

R. Gradualmente y sin comprometer la inversión estratégica. Esto significa evitar subidas del gasto corriente en los próximos años.

P. ¿Puede entrar el gasto en defensa en la reforma del Pacto Fiscal para que se considere inversión?

R. La decisión de destinar 500 millones para el programa militar de Ucrania no tiene precedentes. Esto está relacionado con otros hechos sin precedentes, como el paso dado por Alemania. Esto tiene dos direcciones. Primera: ¿cómo podemos fortalecer la política común de defensa? Es ahora o nunca. Y segunda: ¿cómo desarrollamos inversiones estratégicas en el marco de la revisión de las reglas fiscales? Y esto no solo está relacionado con el gasto en Defensa. Tradicionalmente, lo vinculamos con la transición verde y digital. La inversión en nuestra autonomía estratégica se puede considerar, pero honestamente no tenemos una propuesta todavía.

P. La cláusula de escape, que permite la suspensión de las reglas fiscales, volvería a aplicarse en 2023. ¿Cuál sería el factor decisivo para mantenerla?

R. Veremos las previsiones de primavera. Las normas están sujetas a la situación económica. No somos unos burócratas locos. Tomaremos la decisión correcta si algo sustancial sucede. En principio, las reglas se activarán en 2023, pero esto puede cambiar si la situación se deteriora en primavera.

P. En la comunicación presentada este miércoles habla de crear mecanismos de estabilización fiscal a corto plazo y de aprender de las experiencias del Fondo de Recuperación. ¿Piensan en algo similar para la reforma del pacto de estabilidad?

R. No estoy proponiendo convertir el fondo Next Generation EU en algo permanente. Digo habitualmente que primero tiene que aplicarse y los planes nacionales funcionar bien. Este método de abordar los problemas comunes podría ser propuesto para diferentes objetivos en el futuro, pero, por supuesto, necesitamos que tenga éxito.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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