Bruselas lanza su propuesta de reservas estratégicas voluntarias frente a la crisis del gas

La Comisión da luz verde a un paquete energético en el que se establecen también las bases de un mercado para el pujante sector del hidrógeno

La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, este miércoles durante la presentación de las reservas estratégicas de gas.
La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, este miércoles durante la presentación de las reservas estratégicas de gas.Delmi Álvarez

La presión de Madrid en Bruselas para hacer frente a la crisis del gas, un martilleo constante que ha liderado España desde el verano, colocándose al frente a una especie de entente de países afectados por el zarpazo de los precios de la energía, finalmente ha tenido su primer resultado tangible. La Comisión Europea ha propuesto este miércoles la creación de reservas estratégicas de gas y la posibilidad de que los Estados miembros puedan acogerse a un esquema voluntario de compra conjunta dirigido a estas reservas, tal y como adelantó EL PAÍS.

Las nuevas medidas van dirigidas a garantizar la seguridad del suministro y el almacenamiento de este combustible, y según reconoce el Ejecutivo comunitario, se trata de una “reacción a los importantes aumentos de los precios de la energía en toda la UE en el otoño de 2021″. Sin embargo, el mecanismo solo se activaría en caso de último recurso, ante cortes de suministro o situaciones extremas similares, según reconocen fuentes de la Comisión.

La iniciativa ha venido bien arropada por un amplio abanico de medidas para hacer frente al cambio climático y la transición ecológica, dentro del marco del llamado pacto verde europeo, con diferentes regulaciones que van desde la reducción del metano a la eficiencia de los edificios más contaminantes. Además, Bruselas ha querido establecer las bases del nuevo mercado para el pujante sector del hidrógeno, delimitando el entorno para la inversión y el desarrollo de infraestructuras específicas y el comercio con terceros países.

“Con las propuestas de hoy, estamos creando las condiciones para la transición verde en nuestro sector del gas, impulsando el uso de gases limpios. Un elemento clave de esta transición es el establecimiento de un mercado de hidrógeno competitivo”, ha asegurado la comisaria de Energía, Kadri Simson, sobre este nuevo campo energético. “Queremos que Europa lidere el camino y sea la primera del mundo en establecer las reglas del mercado para esta importante fuente de energía y almacenamiento”.

La comisaria también se ha referido a las compras conjuntas de gas y a la creación de reservas estratégicas, que España y otro puñado de países, como Francia, han reclamado desde septiembre: “Nuestras propuestas refuerzan la seguridad del suministro de gas y aumentan la solidaridad entre los Estados miembros, para contrarrestar las crisis de precios y hacer más resistente nuestro sistema energético”.

La idea del nuevo mecanismo consiste en incrementar el grado de compenetración de los socios comunitarios para que en caso de crisis o emergencia “nadie se quede sin calefacción”, en palabras de una fuente del Ejecutivo comunitario. Ya existen herramientas de este tipo en la regulación sobre seguridad del suministro del gas, pero la intención es reforzarlas para que se adhieran el mayor número de países antes de que llegue el momento de la crisis. “Prepararse para lo peor, pero esperando lo mejor”, señala esta fuente.

A las compras conjuntas se podrán sumar los Estados que los estimen oportuno de forma voluntaria. Y, según señala el texto de regulación presentado por Bruselas, “deberán ser diseñadas respetando la ley europea y las normas de competencia”. Los participantes tendrán la obligación de notificar a la Comisión su intención de establecer el mecanismo, detallando elementos como el volumen de gas que se pretende comprar, la duración de la medida, los operadores de redes de transporte que participan y las condiciones de activación en una situación de emergencia. También especificará los costes y beneficios previstos.

La idea es que sumando fuerzas se podría lograr un mejor precio en el mercado global del gas. Pero también hay que leer la nueva estrategia en términos de seguridad energética: las compras estarían dirigidas a llenar las reservas estratégicas previamente identificadas por los socios. Los Gobiernos tomarían la decisión y se le encargaría posteriormente a la compañía operadora que compre el suministro destinado a formar parte de esos almacenamientos.

Los Estados miembros deberán incluir los almacenamientos de gas de los que disponen en sus evaluaciones de riesgos a nivel regional, y considerar, en caso de que identifiquen posibles problemas de suministro, la posibilidad de adoptar medidas de almacenamiento mediante la cooperación regional, estableciendo unos niveles mínimos de reservas estratégicas y en dónde podrían estar situadas. La idea es que, en caso de que se active un caso de crisis o emergencia, el gas pueda fluir desde la reserva estratégica hasta el país o región afectado. Los socios comunitarios que participen en el esquema deberían ponerse de acuerdo en el modo en que se pagaría este suministro de un socio comunitario a otro.

La Comisión hace gravitar el nuevo mecanismo en torno a “regiones de riesgo”, algo así como un club de países con intereses y problemas gasísticos compartidos e interconectados energéticamente, que podrían compartir destino en caso de crisis y articular una respuesta de forma conjunta. España se encuentra en el grupo de riesgo de suministro de gas procedente del norte de África, desde Argelia, junto a Grecia, Francia, Croacia, Italia, Malta, Austria, Portugal y Eslovenia; y también en el del mar del Norte, desde Noruega, junto a Bélgica, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Portugal y Suecia.

Se trata de un mecanismo de “último recurso”, según explican fuentes de la Comisión, que se activaría en caso de escasez de gas, cuando algunos consumidores se ven privados de suministro. Y a la pregunta de si la situación actual se corresponde con esta emergencia, desde el Ejecutivo comunitario replican: “No. Y esperemos no llegar”.

La propuesta se ha puesto sobre la mesa en un momento crítico debido a la tensión con Rusia, que aporta cerca del 40% del gas consumido en la UE y contra el que el bloque comunitario sopesa un paquete de sanciones en caso de que invada Ucrania. A esto se suma la escalada de precios del gas, y la merma de las actuales reservas europeas. “El nivel de almacenamiento de la UE (75%) es uno de los más bajos de todas las previsiones de suministro invernal”, alertaba ya en octubre el informe sobre el panorama de este invierno publicado por la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Gas. Y los depósitos han seguido bajando, hasta alcanzar el 63%, cuando hace un año por estas fechas estaban al 81%, según datos de GIE, la asociación de los operadores europeos de infraestructuras de gas.

Sobre la firma

Guillermo Abril

Es corresponsal en Bruselas. Durante más de una década ha sido reportero de El País Semanal. Especializado en el gran reportaje con vocación internacional, ha cubierto la crisis de refugiados en la frontera exterior de la UE y zonas de conflicto como Siria y Libia, así como las consecuencias del Brexit y el auge de la ultraderecha.

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