Jack Dorsey dimite como consejero delegado de Twitter

La compañía llevaba un año preparando la salida del ejecutivo, que también está al frente de una empresa de pagos móviles

Jack Dorsey, en una convención de bitcoin en Florida, este año.
Jack Dorsey, en una convención de bitcoin en Florida, este año.MARCO BELLO (AFP)

Jack Dorsey ha confirmado este lunes que abandona el puesto de consejero delegado de la red social Twitter, cuyo consejo de administración ha designado como máximo ejecutivo a Parag Agrawal, desde 2017 director de tecnología de la compañía, que fue fundada por él en 2006, junto con Noah Glass, Biz Stone y Evan Williams. “He decidido dejar Twitter porque creo que la compañía está lista para dejar atrás a sus fundadores”, ha anunciado Dorsey mediante la publicación de una carta explicando sus motivos en Twitter, en la que también manifiesta su profunda confianza en su sustituto. “Su trabajo durante los últimos 10 años ha sido transformador para la compañía. Estoy profundamente agradecido por su habilidad, corazón y alma. Es su momento de liderar”, ha añadido el fundador de la red social.

Dorsey, de 45 años, seguirá integrando la junta directiva de la compañía que ayudó a fundar en 2006 hasta que expire su mandato en la junta de accionistas, en mayo de 2022. Junto con Agrawal, también ha sido nombrado nuevo presidente de la junta directiva Bret Taylor, en sustitución de Patrick Pichette, que continuará a cargo del comité de auditoría. “En nombre de la junta directiva, quiero agradecer a Jack [Dorsey] su liderazgo visionario y su dedicación incansable a Twitter desde su fundación”, ha dicho Taylor.

El liderazgo de Dorsey como consejero delegado de Twitter había sido cuestionado en los últimos meses, en concreto por compatibilizarlo con las funciones ejecutivas al frente de Square, una empresa de pagos móviles que también cotiza en bolsa y que también dirige el emprendedor. De hecho, a principios de 2020 la firma Elliot Management trató de reemplazar a Dorsey como máximo ejecutivo de Twitter, al considerar el fundador del fondo, el multimillonario Paul Singer, que Dorsey no debía dirigir dos empresas cotizadas a la vez. Las razones que Singer alegaba eran que Dorsey no prestaba suficiente atención a Twitter y que todos sus desvelos se los dedicaba a Square. Dorsey paró el movimiento dándole a Elliott y su aliado, la firma de adquisiciones Silver Lake Partners, tres asientos en el consejo de administración de Twitter.

En Silicon Valley, Dorsey es conocido por un estilo de liderazgo más relajado y por delegar muchas de las decisiones de la compañía en subordinados. Esto le había traído problemas en el pasado. En octubre de 2020, poco antes de las elecciones presidenciales en EE UU, la red social comenzó a bloquear algunos artículos del tabloide New York Post sobre Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata. Dorsey no formó parte de esa decisión y se vio obligado a acudir a la plataforma de microblog para calificarlo de “inaceptable”.

Poco después de eso, Dorsey se presentó ante el Senado para testificar sobre las políticas de moderación de la plataforma. El consejero delegado prometió balance y transparencia a los senadores. “Creemos que todas las compañías deben ser sujetas a un proceso directo de apelaciones a decisiones hechas por humanos o algoritmos. Esto hace que ciertas personas nos hagan saber que cuando no hemos hecho algo bien podemos corregir los errores y mejorar los procesos del futuro”, dijo entonces. Después de la violenta toma del Capitolio del 6 de enero por parte de simpatizantes del expresidente Donald Trump, la compañía se colocó nuevamente bajo los reflectores expulsando para siempre al presidente, que había utilizado la red como una herramienta de Gobierno.

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La cúpula de la compañía llevaba un año preparando la salida de Dorsey. La noticia llega cuando Twitter ha acelerado el ritmo de innovación de su producto durante el último año para competir con rivales como Facebook y TikTok, con el objetivo de duplicar sus ingresos para 2023 con un nuevo modelo de suscripción llamado Twitter Blue, que ofrece una experiencia mejorada de la red por tres dólares al mes. La plataforma de Mark Zuckerberg tiene unos 1.800 millones de usuarios diarios mientras que en Twitter son 186 millones.

Dorsey se convirtió en consejero delegado de Twitter en 2006. Fue destituido en 2008 debido a varios problemas técnicos de la aplicación y, en parte, por salir de la oficina demasiado pronto para ir a clases de yoga. Volvió en 2011 a presidir la junta directiva y en 2015 abandonó el asiento cuando se convirtió nuevamente en consejero delegado. En ese mismo año fundó Square, que ahora vale más del doble que Twitter. En 2016 fracasó en su intento de ofrecer otro asiento en la junta a la nobel paquistaní Malala Yousafzai, que fue rechazado por el resto de integrantes ante su falta de experiencia en temas de tecnología.

Al emprendedor, quien creció en San Luis (Misuri) lo rodea un aura de misterio, como suele suceder con otros grandes nombres de Silicon Valley. Con la cabeza rapada, larga barba y un anillo en la nariz, Dorsey ha hecho retiros de silencio en Myanmar, ya que es un asiduo practicante de la meditación Vipassana. Se define a sí mismo como centrista. Su padre es de tendencias republicanas y su madre demócrata. Y durante los años que ha presidido la empresa, ha sumado entre sus amistades a influyentes pensadores conservadores y progresistas, una conversación que él siempre quiso estimular en el espacio que creó.

Las acciones de la red social han aumentado hasta un 10% durante las primeras operaciones de la jornada bursátil antes de suspenderse la cotización, tras difundir la CNBC, y confirmar posteriormente Twitter, la noticia de la dimisión.

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