Pekín aprieta las tuercas a los casinos de Macao

Los principales operadores del territorio, que depende de la industria del juego, se dejan 15.600 millones de euros ante el temor de un mayor intervencionismo sobre el sector

Exterior del Casino Lisboa, en Macao.
Exterior del Casino Lisboa, en Macao.TYRONE SIU (Reuters)

Considerada entonces Las Vegas de Asia, Macao llegó a erigirse en 2012 en un imán para celebridades del deporte y del mundo del entretenimiento. Eso cambió de forma abrupta cuando la administración del presidente chino Xi Jinping comenzó a implementar medidas para combatir la corrupción a través de una campaña que, para unos, ponía freno a las irregularidades detectadas durante el meteórico ascenso del sector y, para otros, suponía cortar las alas de su crecimiento con restricciones excesivas. Tras varios años de lenta recuperación, el anuncio de una nueva tanda de regulaciones por parte de las autoridades macaenses, dentro de una estrategia diseñada por Pekín, ha supuesto un violento desplome esta semana del valor de mercado de los principales operadores de casinos de la antigua colonia portuguesa. Estos se habían dejado en Bolsa el miércoles hasta 18.400 millones de dólares (15.600 millones de euros).

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La Dirección de Inspección y Coordinación del Juego de Macao comunicó el martes que, en las siguientes 24 horas, se iniciaría un periodo de 45 días de consultas públicas con el fin de presentar una enmienda a la ley que regula los juegos de azar a nivel local. El secretario de Economía y Finanzas de la región, Lei Wai Nong, informó que el gobierno pretende reforzar la supervisión directa de las operaciones de las compañías de esta industria.

El temor de los inversores ante un mayor escrutinio del territorio también llamado Las Vegas on Steroids (Las Vegas Dopada) se ha traducido en enormes pérdidas para las filiales locales de los grandes operadores de casinos estadounidenses Sands y Wynn, que han registrado las peores caídas de su historia: Sands China cerró la jornada del miércoles en la bolsa de Hong Kong con un hundimiento del 32,5%, mientras que Wynn Macao se derrumbaba casi un 29% en el mismo parqué. MGM China, por su parte, experimentó una bajada del 5,77%. Las firmas fundadas en territorio nacional tampoco han salido ilesas en el mercado bursátil hongkonés: SJM Holdings cayó un 24% y el Grupo Galaxy Entertainment y Melco International retrocedieron en torno al 20%.

Durante su comparecencia del martes, Lei explicó que, hasta el próximo 29 de octubre, el gobierno intentará someter a debate nueve puntos, entre los que figuran el número de licencias que se concederán (denominadas localmente “concesiones”), sus plazos y la designación de representantes para supervisar las operaciones diarias. También se valorará el endurecimiento de los requisitos que deben cumplir los operadores de casinos al registrar nuevas compañías. Las medidas de protección de los empleados, las normas para reforzar la verificación de las empresas concesionarias y de los junket (organizadores de viajes para miembros VIP de los casinos), la promoción de proyectos que no estén relacionados con el juego, el aumento de la responsabilidad social y un nuevo sistema de sanciones administrativas y de responsabilidad penal completan el listado de asuntos que se planea analizar públicamente.

Presión de Pekín sobre sectores económicos

Las autoridades de Macao, el único enclave de China donde el juego es legal, consideran que aumentar el número de concesiones puede potenciar lo que perciben como una competencia nociva. A pesar de que no se ha especificado cuántas licencias se concederán en el futuro, Lei adelantó que “el gobierno debe mantener o incluso reducir el número de empresas concesionarias”. El funcionario chino agregó que también se está planteando una modificación del plazo actual de las licencias, de 20 años. Aunque la renovación de estas concesiones ya se había convertido en un asunto candente debido a que muchas de las ahora vigentes expiran en junio de 2022, los analistas coinciden en que esta decisión se ha apresurado como parte de la campaña de Pekín para atar más en corto a algunas grandes empresas. Esta empezó por el sector tecnológico y ha continuado por el de la educación y el de los videojuegos.

Otro de los grandes temores es precisamente que el gobierno aspire a elegir a sus propios representantes para supervisar las operaciones. Aunque este no ha detallado sus planes, funcionarios macaenses han sugerido incrementar el número de residentes locales en las juntas de accionistas de las compañías de apuestas (fijado actualmente en un mínimo del 10%), lo cual es percibido con inquietud como una fórmula encubierta para la elección de individuos estrechamente vinculados a la administración central.

Los reguladores también han advertido que pondrán la lupa sobre un importante subsector dentro de esta industria, los junkets. Se trata de organizadores de viajes que tradicionalmente han atraído a jugadores aventureros de la parte continental de China, a quienes se concede créditos en Macao, así como membresías en mesas VIP de los casinos. Desde que se inició la campaña anticorrupción, hace casi una década, Pekín ha restringido esta y otras actividades ante la posibilidad de que las apuestas de alto riesgo —que se realizan en dólares hongkoneses convertibles— puedan conducir a actividades ilícitas, como el blanqueo de dinero.

Macao basa por completo su economía en el juego y en una afluencia de turistas que también se ha visto mermada a causa de la pandemia. Según las estadísticas de la Dirección de Inspección y Coordinación del Juego de Macao, los beneficios de los operadores de casinos han caído un 79% con respecto a los niveles registrados antes de la crisis sanitaria.


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