La Reserva Federal mejora hasta el 6,5% las previsiones de crecimiento de EE UU tras la salida de la pandemia

El banco central evalúa la tasa de inflación subyacente en el 2,4% por el incremento del consumo

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en diciembre de 2019 en Washington.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en diciembre de 2019 en Washington.JOSHUA ROBERTS (Reuters)

La Reserva Federal de EEUU (Fed) ha presentado este miércoles sus proyecciones económicas para 2021. Tras meses de cautela, el horizonte de rápida recuperación de la pandemia, gracias al plan de estímulos de 1,9 billones de dólares del presidente Joe Biden y el buen ritmo de la vacunación, ha propiciado un cauto optimismo en la institución, que ha mejorado las previsiones de crecimiento de un país donde el consumo presenta ya un nivel similar al de antes de la pandemia: el PIB se expandirá el 6,5% en 2021. El principal riesgo que se cierne sobre la segunda economía del mundo es ahora la inflación.

Tras un año con el precio del dinero congelado en torno al 0% y de compra masiva de activos, la principal incógnita consistía en averiguar si la Fed mantenía el piloto automático de la emergencia en la recta de salida de la crisis, o reaccionaba a las señales de estímulo de la economía real, subiendo las tasas de interés y reduciendo la compra de bonos. La incipiente bonanza auguraba en cualquier caso decisiones difíciles que Jerome Powell, presidente de la Fed, despejó al anunciar que los tipos de interés seguirán al mínimo (el tipo de referencia queda en el rango entre el 0% y el 0,25%), aunque el crecimiento y la inflación aumenten a corto plazo.

Frente a las últimas previsiones macroeconómicas de la institución, en diciembre, consistentes en un crecimiento del 4,2% este año, con una inflación subyacente del 1,8% y una tasa de desempleo al 5%, el banco central prevé para este año, además del crecimiento más acusado, una tasa de paro inferior, del 4,5%, y una inflación ligeramente superior (el 2,4%, cuatro décimas por encima de lo que venía sosteniendo Powell desde hace meses), sin cambios en las proyecciones para 2022 y 2023.

El temor a un repunte de la inflación, por el previsible boom del consumo en primavera y verano, cuando teóricamente la mayoría de la población estadounidense estará vacunada -se administran casi 2,5 millones de dosis al día-, concitaba las dudas de la mayoría de los analistas. “Algunos economistas han advertido de que un exceso de estímulo podría provocar una sobrecarga de la economía. Estos han aludido incluso a los crecientes riesgos de que la inflación vuelva a niveles no vistos desde la década de los setenta, lo que podría obligar a la Fed a subir los tipos mucho antes de lo que muchos esperan, quizá ya el año que viene. Sin embargo, en PIMCO creemos que los riesgos prácticos de un episodio inflacionario al estilo de los años setenta son relativamente bajos, incluso si la magnitud del gasto es grande en comparación con el tamaño actual de la brecha de producción. Por eso, lo más importante es que centrarse excesivamente en las preocupaciones sobre la inflación puede pasar por alto cuestiones relacionadas con la estabilidad financiera que tienen una mayor probabilidad de afectar a los mercados”, valoraba Tiffany Wilding, economista de la firma de inversión estadounidense PIMCO.

Desde hace un año, tras la declaración de la pandemia y el cierre casi total de la actividad económica, la Fed ha mantenido a la economía estadounidense con vida gracias al respirador artificial que ha supuesto la compra mensual de 120.000 millones en bonos del Tesoro y préstamos con garantía hipotecaria, una política que ha mantenido barato el crédito y ayudado a la economía a aguantar el embate de un virus que ha destruido diez millones de empleos. A lo largo de 2020 sus responsables han reiterado que continuarán a ese ritmo hasta que vean un progreso económico “sustancial”, por lo que de la reunión se esperaba también una definición más precisa de cuánto y cuándo se considera “sustancial”. No parece probable esperar cambios, al menos a corto y medio plazo.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años superaba la semana pasada el 1,60%, y este miércoles se disparó hasta 1,67%, su nivel más alto desde febrero de 2020. Las acciones de Wall Street siguieron la caída de los precios de los bonos, lideradas por el sector tecnológico. El S&P 500 se anotó un 0,4% más bajo en Nueva York, mientras que el tecnológico Nasdaq se hundió más del 1% en la apertura de la sesión de este miércoles. Tras anunciarse la hoja de ruta para 2021 de la Fed, ambos índices recortaron pérdidas.

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