El crédito a las empresas se disparó durante el estado de alarma como en la burbuja del ladrillo en 2002

El Banco de España lo atribuye a los avales públicos y destaca la caída en picado de los préstamos hipotecarios y al consumo

Un operario de SEAT trabaja en la cadena de montaje de los respiradores de los vehículos que Correos entregó a los hospitales catalanes en la pandemia., EFE/Susanna Sáez
Un operario de SEAT trabaja en la cadena de montaje de los respiradores de los vehículos que Correos entregó a los hospitales catalanes en la pandemia., EFE/Susanna SáezSusanna Sáez (EFE)

“El establecimiento de la línea de avales públicos para los préstamos a autónomos y a empresas habría contribuido a relajar los criterios de concesión de préstamos a estos sectores en el segundo trimestre de 2020. Así, los resultados de la Encuesta sobre Préstamos Bancarios (EPB) señalan que entre abril y junio se habría producido la mayor expansión de la oferta de crédito a las empresas en un trimestre desde el inicio de la serie en 2002”. Esta es una de las principales conclusiones del informe “Evolución reciente de la financiación y del crédito bancario al sector privado no financiero” hecho público este miércoles por la mañana.

La afirmación retrotrae a cifras propias de la burbuja inmobiliaria cuando el grifo del crédito bancario estuvo abierto como no se conocía hasta entonces y demuestra que los avales del Gobierno a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) fueron una inyección efectiva para las empresas y que los bancos fueron ágiles en distribuirlos por toda su red de sucursales.

Pero el crédito no se distribuyó por igual a todos los clientes. El supervisor también resalta que, por el contrario, los préstamos a los hogares entre abril y junio vivieron “el mayor endurecimiento de los criterios de concesión desde la crisis de 2008”. Incluso la contracción de la oferta de crédito “habría sido mucho más acentuada en el segmento de consumo y otros fines que en el de compra de vivienda”, indica.

En ambos casos, este endurecimiento “habría sido el resultado del aumento de los riesgos percibidos por los prestamistas”, apunta el análisis, es decir, los clientes no pidieron créditos en mitad de la pandemia, algo fácil de entender teniendo en cuenta la conmoción que se vivió aquellos meses.

Menos volumen de préstamos en el verano

¿Y cómo ha ido el verano? Las entidades financieras anticiparon en junio que se endurecería la oferta de crédito a los hogares, “aunque más moderado que el del segundo trimestre, mientras que en el caso de la financiación a las empresas se produciría una contracción de la oferta, tras la expansión de los tres meses anteriores”. Sin embargo, el Banco de España anticipa que estas afirmaciones “podrían estar condicionadas, en parte, porque a finales de junio las entidades ya habían hecho uso de casi el 70% de los 95.500 millones de euros de avales públicos que se habían puesto a su disposición. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en el momento de responder a esta encuesta, aún no se había aprobado la nueva línea de avales para los préstamos a autónomos y a empresas, por un importe máximo de 40.000 millones”, recuerdan.

Además del volumen de crédito, el segundo efecto de los avales ha sido el precio de los préstamos. En este informe se afirma que “las medidas tomadas por las autoridades económicas para mitigar los efectos de la crisis de la covid-19 han evitado hasta ahora un repunte significativo de los costes de financiación, tanto bancaria como de mercado, que se mantienen en niveles reducidos”.

Las líneas de avales públicos han favorecido descensos de los tipos de interés en algunos segmentos y la relajación de la oferta de crédito a las empresas, en un contexto de fuerte aumento de las peticiones de crédito asociado a sus elevadas necesidades de liquidez. “En cambio”, vuelve a insistir, “los criterios de concesión de préstamos a los hogares se han endurecido severamente, al tiempo que se ha desplomado la demanda procedente de este sector”.

Advertencia de potencial subida de la morosidad

Sin embargo, el Banco de España también advierte al sector que desde el inicio de la pandemia ha comenzado el alza de la morosidad en los créditos dudosos y puede llegar a tasas de incremento del 23% interanual en el crédito al consumo o al 14,1% intertrimestral en los sectores más afectados por la Covid-19 como la hostelería, restauración y ocio. Avisa del potencial brote cuando venzan las moratorias y avales del ICO si no se adoptan medidas que lo palíen.

Aunque admite que todavía las tasas no son elevadas, hace una advertencia al sector. “La terminación de los programas de apoyo podría hacer, si no se introducen nuevas medidas mitigantes, que se produjera una concentración de los impagos en el momento en el que venzan las moratorias en el caso de los hogares, y cuando finalice el plazo de carencia de los avales en el caso de los empresarios individuales y de las sociedades no financieras”, refiere en un artículo analítico publicado este miércoles.

En su estudio apunta que la crisis sanitaria causada por la pandemia de la covid-19 está ocasionando un impacto “fuertemente negativo en la actividad económica”, que “podría traducirse en un deterioro de la situación financiera de empresas y hogares, que merme su capacidad para cumplir con sus obligaciones de pago” con las entidades financieras.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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