La revolución de las casas de fábrica

La arquitectura industrializada consigue adeptos entre los que quieren una vivienda en el campo o en la sierra en poco tiempo y con precios más ajustados

Casa en Ontaneda (Cantabria) de Eurocasa.
Casa en Ontaneda (Cantabria) de Eurocasa.paco santamaria

La arquitectura industrializada vive días de vino y rosas. La pandemia del coronavirus ha acelerado la intención de muchas familias de hacerse una casa en el pueblo, en el campo, en la sierra o en la playa. Las viviendas modulares hechas en fábricas están siendo la primera opción de este nuevo cliente que busca algo bueno, barato, bonito y, sobre todo, rápido. Aportan tiempos de ejecución más cortos que las casas de ladrillo y hormigón —en unos tres meses pueden estar listas— y los precios son más económicos —desde 20.000 euros—.

Las empresas especializadas en estas viviendas, que pueden tener mayor o menor grado de industrialización, dan cuenta de que la demanda ha crecido tras el mazazo del coronavirus. Y no solo porque las familias han echado en falta una segunda residencia durante el confinamiento y quieran fabricar su retiro estival. “Mucha gente que tenía en mente cambiarse de un piso a una vivienda con jardín ha acelerado ahora el proceso. Buscan la confortabilidad que da una casa con una buena eficiencia energética y el contacto con la naturaleza”, cuenta Paula Rico, de Addomo Arquitectura Modular. Incluso entre los nuevos clientes de estas casas por módulos hay “jóvenes que deciden emanciparse”, señala Blanca del Escobal, responsable de Comunicación de Grupo Eurocasa Modular.

Esta empresa dice haber recibido un 37% más de solicitudes de información y presupuesto diarias que el pasado año. “Buscan poder hacer una casa totalmente a medida, en un plazo de tiempo corto, con un presupuesto cerrado desde el principio y sin tener que preocuparse por nada porque los procesos son mucho más sencillos que cuando se hace una casa de ladrillo”, señala Del Escobal. Las casas modulares de esta firma, cuyo chasis es de acero galvanizado, salen terminadas de fábrica y se transportan en módulos hasta la parcela, donde se ensamblan y quedan ancladas de forma permanente. El terreno debe tener una base de hormigón con los suministros preparados, imprescindible ya que sus construcciones pueden pesar hasta 50.000 kilos. El montaje dura entre tres y cinco días y el precio va desde los 20.000 hasta los 190.000 euros.

Vivienda prefabricada postcovid

El estudio del arquitecto Sergio Baragaño está trabajando ya en los primeros pedidos de la vivienda prefabricada postcovid room2030, una habitación modular tecnológica pensada para hoteles, residencias de estudiantes y de la tercera edad. Y ahora para casas. Un consorcio de empresas liderado por ArcelorMittal, en colaboración con el estudio de Baragaño, es responsable del diseño de este inmueble de 50 metros que se ha podido visitar en la plaza del Centro Oscar Niemeyer de Avilés. “La vivienda postcovid es el proyecto en el que estamos trabajando ahora, tanto con particulares como con promotores privados y fondos de inversión. Está despertando muchísimo interés por la tecnología que incorpora y por la rapidez de fabricación”, dice Baragaño. “Los clientes y consultas interesándose por room2030 o viviendas modulares más grandes se ha multiplicado por 10 a raíz de la covid-19”, añade.

Prototipo de room2030 en el Centro Niemeye de Avilés.
Prototipo de room2030 en el Centro Niemeye de Avilés.Mariela Apollonio

La casa, que se puede trasladar a distintos lugares a lo largo del tiempo, va a contener un módulo central de salud, desinfección por luz ultravioleta, sensores para certificar la calidad del aire, control de la temperatura del usuario… Se fabrica en una semana y se instala en un solo día. La preventa de las primeras unidades comienza a partir de septiembre. Los precios parten de 36.000 euros, unos 1.100 euros por metro cuadrado, aunque dependen del tamaño, los acabados y los extras. Baragaño pone como símil los automóviles, “que se van actualizando cada año y que van incorporando los nuevos productos tecnológicos que los suministradores van sacando al mercado”.

A partir de la tercera semana de confinamiento comenzaron a sonar los teléfonos en Modular Home, sobre todo por parte de gente que ya tenía un terreno o lo había heredado. “La demanda ha crecido entre un 50% y un 60%”, dice Elena Pereira, directora comercial de la firma. Hay más de 100 modelos a elegir y las superficies parten de 40 metros cuadrados, aunque se puede encargar una vivienda personalizada. Las casas están hechas a base de paneles de hormigón prefabricado y cuestan desde 800 a 1.200 euros el metro cuadrado.

En los últimos tres meses la empresa Modulab Arquitectura y Vivienda ha tenido “más peticiones de presupuestos que en el último año entero”, indica Pablo Saiz, socio consultor de esta firma que apuesta por la madera y dice reducir los plazos de entrega a la mitad. “Construimos con un sistema de dos dimensiones, en lugar de módulos, y simultaneamos la cimentación con la fábrica de los cerramientos; el montaje de la envolvente es muy rápido, lo que nos permite cerrar la vivienda en pocos días”, dice comenta Saiz. Una vivienda de 150 metros cuadrados —aunque las hay desde 45 metros— ronda los 180.000 euros, incluida cimentación, para clase energética A (consumo energético muy reducido). Y 210.000 euros si la casa es pasiva. Se puede elegir modelo del catálogo o encargar uno personalizado.

Casa de Modulab. ARLES IGLESIAS
Casa de Modulab. ARLES IGLESIAS

Eliminar los inconvenientes de la construcción tradicional, como puentes térmicos y humedades, y ganar eficiencia energética. Es lo que buscan los clientes de Addemo, donde “el incremento de la demanda ha sido considerable”, comenta Paula Rico. Aquí hacen casas con estructura de madera y de hormigón. “Prefabricamos los paneles de hormigón o madera con los que hacemos la estructura de la vivienda, pero la construcción es en el propio terreno para evitar daños estructurales en el traslado de los módulos. La cimentación es tradicional”, apunta.

Sobre la firma

Sandra López Letón

Redactora especializada en el sector inmobiliario, del que informa desde hace más de dos décadas. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en EL PAÍS. Actualmente, escribe en el suplemento de información económica 'Negocios'. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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