LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El sector manufacturero español frena la caída en junio y se sitúa muy cerca de volver a crecer, según el índice PMI

El indicador da un gran salto y alcanza 49 puntos frente a los 38 del pasado mes de mayo

Dos trabajadores en la línea de producción del Seat León en la fábrica de Martorell, en Barcelona, en abril.
Dos trabajadores en la línea de producción del Seat León en la fábrica de Martorell, en Barcelona, en abril. / Europa Press

El sector manufacturero español registró un fuerte rebote en junio tras tres meses de caídas por el impacto de la epidemia de coronavirus. El índice PMI, un indicador de confianza que se elabora con encuestas a los directores de compras de las empresas, escaló hasta los 49 puntos, el nivel más alto desde el pasado febrero. La cifra supone además un gran salto desde los 38,3 puntos de mayo y pone al sector manufacturero español al borde de los 50 puntos, que marcan el punto de inflexión entre la expansión económica (por encina de esa marca) y la contracción (por debajo).

“La economía manufacturera de España se acercó a la estabilización en junio, ya que la actividad económica mostró signos de reactivación en línea con el relajamiento de las restricciones por la covid-19″, ha señalado Paul Smith, economista de IHS Markit (la empresa que elabora este índice), en declaraciones recogidas por la agencia Europa Press. Sin embargo, Smith remarca que aún persisten dificultades para recuperar el terreno perdido, pues las plantas de producción continúan operando muy por debajo de su capacidad y los fabricantes recortaron las horas de trabajo por la debilidad de los nuevos pedidos. “Los fabricantes redujeron notablemente sus niveles de personal. No obstante, la confianza ha mejorado un poco, volviendo a territorio positivo a medida que aumentan las esperanzas de que la recuperación de la pandemia esté en marcha”, explica el experto.

La encuesta publicada este miércoles, que evalúa la actividad del sector manufacturero en la zona euro durante el mes de junio, refleja que tanto la producción como los nuevos pedidos siguieron cayendo en el sexto mes del año, aunque a ritmos mucho más lentos. Asimismo, muchas empresas encuestadas indicaron que, a pesar de la relajación de las medidas de confinamiento, la demanda nacional e internacional siguió viéndose afectada. De hecho, los pedidos para exportaciones volvieron a bajar, aunque a un ritmo más modesto que en los meses anteriores.

Por encima de la zona euro

El índice para el conjunto de los países del euro, ajustado estacionalmente, se fortaleció hasta alcanzar 47,4 puntos, su máximo de cuatro meses, frente a los 39,4 puntos de mayo. La cifra final bate las estimaciones que había hecho IHS Markit, que ha recordado en un comunicado que “las condiciones operativas siguen siendo difíciles para la mayoría de los países” encuestados (Francia, Italia, Grecia, Irlanda, España, Austria, Países Bajos y Alemania). Aunque la tendencia es positiva en todos los territorios, el salto de España supone que ha pasado de estar por debajo de la media en mayo a situarse por encima en el pasado mes.

Las perspectivas positivas contrastan sin embargo con los continuos recortes de empleo, debido a la reducción de horas de trabajo y a la falta de carga en general. “El empleo cayó en junio por decimocuarto mes consecutivo y de nuevo a un ritmo intenso”, recuerda IHS Markit. Ningún país se libró de esa tendencia en su sector manufacturero, aunque fueron Alemania, Italia y Países Bajos los tres que lideraron los descensos.

“Los datos finales del índice PMI de junio se suman a las señales de que las fábricas de la zona euro están experimentando una fuerte recuperación inicial a medida que la economía se reanima tras los confinamientos”, ha indicado Chris Williamson, economista jefe de IHS Markit, en la nota difundida por la compañía. “Las expectativas para los próximos doce meses también se han recuperado. No obstante, incluso con estos incrementos, la producción y el sentimiento permanecen por debajo de las máximas prepandémicas y es probable que la persistente debilidad de la demanda combinada con las medidas de distanciamiento social actual actúe como un lastre para la recuperación”, añade.

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