De Ficchy (Nissan): “No vemos alternativa al cierre y así procederemos”

El presidente europeo de Nissan, Gianluca de Ficchy, niega que las presiones de Administraciones y sindicatos puedan modificar su decisión de desmantelar la fábrica de Barcelona

El presidente de Nissan Europa, Gianluca de Ficchy, durante una rueda de prensa en Barcelona, en marzo de 2019.
El presidente de Nissan Europa, Gianluca de Ficchy, durante una rueda de prensa en Barcelona, en marzo de 2019.David Zorrakino / Europa Press via Getty Images

Nissan no contempla ninguna otra opción que la clausura de su planta de la Zona Franca de Barcelona. Tampoco una posible venta a otro fabricante. “No vemos ninguna alternativa distinta a la del cierre y así pretendemos proceder. El proceso ya ha empezado”, afirma tajante el presidente de la multinacional japonesa en Europa, Gianluca de Ficchy, en una entrevista concedida a EL PAÍS junto a otro medio de comunicación mientras siguen las protestas de la plantilla, después de que hace diez días conociera la decisión del grupo de desmantelar su actividad industrial en Cataluña. Las fábricas de Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca también se verán afectadas, por lo que unas 3.000 personas perderán su trabajo de forma directa a raíz de la decisión.

“He leído y escuchado los comentarios de los diferentes grupos de interés con la idea de ejercer presión para que se mantenga la actividad. Pero si no hay solución económica viable que se desprenda del estudio que hemos elaborado, no vemos cómo podemos encontrar una alternativa viable”, explica De Ficchy, quien asegura que en sus estudios se han tenido en cuenta las ayudas que tanto el Gobierno central como el catalán estaban dispuestos a aportar: “La conclusión no presenta ninguna alternativa plausible. No preveo que esta presión pueda modificar el resultado del estudio; no se puede modificar por la frustración que genere. No vemos alternativas posibles ni viables”.

El máximo responsable de Nissan en Europa niega que las administraciones españolas llegaran tarde en su intento de salvar la planta de Barcelona y que la decisión de cerrarla se larvara tiempo antes, como se podría entender de la falta de inversiones que se han realizado en los tres últimos años, tras sucesivas pérdidas de modelos. De Ficchy defiende que la puntilla definitiva al futuro de su planta fue la decisión de Daimler de retirar la producción de su pick up de la Zona Franca a partir de mayo. Fue entonces cuando se reunió con la dirección de la factoría, liderada entonces por Genís Alonso, y los sindicatos para anunciarles la elaboración de un informe para conocer la viabilidad de las instalaciones. El estudio señala que ni con la asignación de un nuevo vehículo se hubiera logrado un porcentaje de producción escalado a las dimensiones de la planta, preparada para 200.000 vehículos al año. En 2019 se cerró el ejercicio con un 25% de la producción y para este año se estima un 19%.

El resultado es conocido, el del cierre, que se incardina en la hoja de ruta elaborada por Nissan y su alianza con Renault y Mitsubishi. En ambos casos se ha consensuado la existencia de una sobrecapacidad que es necesario reducir. Nissan cerrará dos plantas, la de Barcelona y una en Indonesia. “El problema de Barcelona era de utilización. La planta estaba gestionando sus activos con una utilización del 33% y de cara al futuro y viendo la situación actual el porcentaje de utilización hubiera estado por debajo del 23%. Siempre han sido fábricas eficientes en cuanto a calidad y competitividad –explica De Ficchy a través de una pantalla–. El problema ha sido la posibilidad de mejorar la capacidad de estas plantas de cara al futuro. "Nosotros no hemos visto que existiera la posibilidad de asignar suficiente cantidad de volúmenes de cara al futuro para poder llenar la capacidad de la fábrica y hacerla competitiva. Si no puedes absorber suficiente producción para absorber los costes fijos, la competitividad de la planta queda en peligro y ese es el principal resultado de los estudios”.

La diferencia con el Reino Unido

A tenor de sus explicaciones, esa sería la diferencia básica entre las instalaciones de Barcelona y las de Sunderland, en el Reino Unido, donde Nissan quiere seguir fabricando a no ser que se impongan unas condiciones arancelarias provocadas por el Brexit que hagan imposible la exportación a Europea, donde se venden el 70% de sus unidades. A la espera de ese desenlace, Nissan apuesta por una planta que considera “muy eficiente”. “Se fabrican el Qashqai, el Juke y el Leaf y eso es porque la producción en esa fábrica es muy competitiva”.

De Ficchy sí que defiende el mantenimiento de las actividades en las factorías de Ávila, reconvertida hace un año a la producción de recambios, y la de Cantabria, en la que están estudiando una inversión para hacerla más productiva. “Seguirán abiertas bajo la enseña Nissan y con un futuro autónomo. No existe ninguna intención de detener la producción. Y no se van a transferir a Renault”, defiende el directivo, que asegura que Nissan tiene la “convicción” de seguir en España y en Europa y no aclara los efectos que pueda tener para las ventas de Nissan en España su decisión de destruir 3.000 empleos con el cierre de tres centros de producción.

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